sábado, febrero 24, 2024
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La lectura rápida

Tercera Parte

Por: Lic. Héctor Molina

 

Recordemos que…

 

La lectura rápida es el proceso para conseguir un máximo grado de comprensión en el menor tiempo posible, esto a través de la facilitación para identificar y asimilar oraciones enteras con un solo golpe de vista, en lugar de reconocer cada palabra de forma individual.

 

Además, que el promedio de lectura se encuentra entre las 150 y 250 palabras por minuto (ppm). Si se ponen en práctica una serie de técnicas es posible incrementar el ritmo y poder leer hasta 700 ppm.

 

Errores al trabajar la lectura rápida

 

La lectura rápida es una técnica que nos permite leer más palabras por minuto, aumentando nuestra comprensión y retención de lo que leemos. Sin embargo, para dominar esta técnica, es necesario evitar algunos errores que pueden afectar nuestro rendimiento y frustrar nuestro aprendizaje.

 

  • Este error consiste en pronunciar mentalmente o con los labios las palabras que leemos, lo que limita nuestra velocidad a la de nuestra habla. Para evitarlo, debemos entrenar nuestra vista para captar las palabras sin necesidad de decirlas, usando una guía visual (como un dedo o un lápiz) que nos ayude a seguir el ritmo y evitar distracciones,

 

  • Fijarse en palabras individuales.Este error consiste en leer palabra por palabra, lo que reduce nuestra comprensión y nos hace perder el sentido global del texto. Para evitarlo, debemos aprender a leer por bloques o grupos de palabras, usando la visión periférica para abarcar más información en cada fijación ocular.

 

  • Releer lo que ya se ha leído.Este error consiste en volver atrás para repasar lo que ya se ha leído, lo que rompe el flujo de la lectura y nos hace perder tiempo y concentración. Para evitarlo, debemos confiar en nuestra memoria y seguir adelante sin interrupciones, salvo que sea estrictamente necesario.

 

  • No tener un objetivo claro.Este error consiste en leer sin saber qué queremos obtener del texto, lo que nos hace perder el foco y la motivación. Para evitarlo, debemos definir previamente qué preguntas queremos responder o qué información queremos extraer del texto, y ajustar nuestra velocidad y profundidad de lectura según el propósito.

 

  • No tener una buena postura, luz y horario. Este error consiste en descuidar las condiciones ambientales que influyen en nuestra lectura, lo que puede provocar fatiga, estrés y falta de atención. Para evitarlo, debemos elegir un lugar cómodo, tranquilo y bien iluminado para leer, y hacerlo en un horario adecuado para nuestro nivel de energía y concentración.

 

Estos son algunos de los errores más comunes que cometemos al momento de aprender sobre lectura rápida, pero hay muchos más.

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