La Filosofía Política nos enseña que el Estado se desarrolla a través del Poder y el Gobierno. El Poder es uno de sus elementos principales, es un fenómeno político exclusivo del Estado, de tal manera que un Estado sin poder no puede existir. Es la Ciencia Política la que se dedica precisamente al estudio del Estado y su ejercicio de poder.
El poder del Estado puede ser definido como la cualidad o capacidad de dictar normas, tomar decisiones y hacerlas cumplir, a través del aparato de coercibilidad que tiene. Ahora bien, el que administra el poder del Estado es el Gobierno, y éste es elegido por la voluntad soberana del pueblo, es decir que la soberanía del Estado radica en el pueblo, el que consultado dice quién y cómo quiere ser gobernado. Esto en el estado de derecho, es decir la situación en la que gobernantes y gobernados están sometidos al cumplimiento de la ley.
El pueblo al elegir a los gobernantes, les cede parte de su voluntad soberana, la misma que en ningún momento es entregada en su totalidad, pues los gobernantes son los representantes del pueblo en el ejercicio del poder. El Estado, que es la sociedad organizada política y jurídicamente y que tiene como finalidad principal, el servicio a los intereses de todos los habitantes, se desarrolla sobre esa base humana, de donde se infiere que son éstos el basamento del Estado, junto al territorio.
La soberanía del Estado o poder soberano, se entiende como la atribución de que sus mandatos surgen de sí mismo y no de otra fuente externa. Esa soberanía de poder, se extiende a los límites del territorio del Estado. La organización del Estado está señalada en las normas fundamentales, partiendo de la Constitución Política, la que señala cómo está constituido el Estado, señalando los derechos y deberes de los habitantes y como se ejerce el poder, fijando, además, los límites del mismo.
El poder de Estado se encarga en su ejercicio a los poderes u órganos del mismo, el Ejecutivo, el Legislativo y el judicial. El primero administra el Estado, el segundo legisla y el tercero administra justicia. Esto para evitar el ejercicio del poder en pocas manos. En la actual Constitución Política se ha agregado como poder u órgano al Electoral, que se debate si éste define derechos, pues organiza elecciones y cuenta los votos de los ciudadanos, señalando quién ganó, a diferencia del Ejecutivo que, al fijar un salario mínimo, determina el derecho de todos individuos de percibir ese salario como mínimo. El Legislativo en las leyes define derechos, al igual que el Judicial en sus fallos.
El actual gobierno, elegido el pasado año, ha llegado a los seis meses, en medio de una aguda crisis multisectorial, dejada por el anterior régimen, sin haber atacado el fondo de la misma mediante la toma de decisiones de carácter estructural, y solo tomó medidas urgentes en cuanto al precio de los carburantes y alguna otra. La opinión pública está demandando al gobierno que cambie el estado de situación construido durante dos décadas de populismo, ya que solo sigue administrando el pasado, sin edificar algo nuevo.
La señora Jeanine Añez, que fue presidenta por alrededor de diez meses, ocupó el gobierno ante la renuncia del entonces presidente Morales y la línea sucesoria establecida, pero no tenía el poder, pues el Legislativo estaba mayoritariamente ocupado por el partido del régimen populista, el Judicial por jueces y magistrados de igual tendencia y el aparato administrativo del Estado, en gran medida, por funcionarios colocados por el régimen, pues se había establecido que toda función en el aparato del Estado, debía ser a través del “aval político-partidario”.
Se señala que el actual gobierno, no tiene el poder, porque el ejercicio del poder implica tomar decisiones y hacerlas cumplir, aplicando el ordenamiento legal y los mecanismos que tiene a su disposición. De donde se infiere que el poder se ejerce, no se consulta ni se negocia, más aun con gente y organizaciones que responden al pasado y que son corresponsables del cuadro de deterioro del país. Gobernar o administrar el poder del Estado, es tomar decisiones inteligentes y oportunas, en bien del país.
El autor es Abogado, Politólogo, escritor y docente universitario.
