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Cartas desde el Viejo Mundo

Gobierno en crisis

Julio Salas Benavides

Hace un año y 6 meses los votantes británicos votaron y llevaron al Partido Laborista al poder, tras 14 años de gobierno conservador. El flamante primer ministro, Keir Starmer, entró en Downing Street con una abultada mayoría en el Parlamento. Sin embargo, después de 16 meses de su mandato, la vida cotidiana de los británicos ha cambiado gradualmente por el deterioro económico que está afectando considerablemente el alza del costo de vida.
La acentuada crisis de la inmigración ilegal, que supera los 50.000 desde que el reciente Primer Ministro ganó en las elecciones, no lo ayuda. A esto se añade a que algunos de sus ministros actuaron incorrectamente en sus despachos y, personalmente, su popularidad ante sus votantes se desplomó considerablemente y la prensa local señala que también está muy debilitado dentro de su propio partido.
El Primer Ministro, ha afirmado que el Gobierno que él dirige se encuentra unido, ante los rumores sobre los desafíos a su liderazgo en el Partido Laborista izquierdista, que sus aliados niegan.
“Este es un equipo unido” y estamos trabajando juntos para lograrlo, dijo Starmer en la Cámara de los Comunes, en la sesión semanal de preguntas al mandatario británico, después de que la líder de la oposición, la conservadora Kemi Badenoch, le dijera que existe una “cultura tóxica” en el número 10 de Downing Street, sede del Primer Ministro.
El Primer Ministro de Gran Bretaña tocó el fondo en las encuestas, pues solo el 13% aprueba su gestión.
Una encuesta de la empresa “Ipsos” arroja que el 79% de los consultados se muestran insatisfechos con el Primer Ministro, y solo el 8% permanece indeciso. La encuestadora asegura que el rechazo hacia Starmer rompe todos los récords negativos establecidos por sus antecesores Rishi Sunak en abril de 2024 y John Major en agosto de 1994.
El deterioro económico de Gran Bretaña no es el único, pues también aqueja casi al resto del viejo continente, donde enfrentan un momento crítico. El crecimiento de Europa se ha estancado en Alemania y Francia, donde sus economías están en crisis. Muchos expertos indican como responsables a los altos impuestos relativos, la burocracia y la falta de inversión. El otro fenómeno que está afectando las economías europeas, es la nueva competencia de China y, más que todo, el encarecimiento energético. Las previsiones en el futuro son poco halagüeñas, y esto no es una excepción, sino el patrón dominante en la mayor parte de economías del Viejo Mundo.
Según versiones del Fondo Monetario Internacional, Europa deberá coordinar acuerdos comerciales preferenciales e inversiones directas con naciones ricas en recursos; acumular reservas en áreas críticas seleccionadas y crear alianzas industriales para asegurar la cadena de suministro de tecnologías clave. Solamente en conjunto Europa podría generar la influencia de mercado necesaria para lograrlo.

Londres, Inglaterra.

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