He acabado de leer un libro titulado: “En los Meandros de la Estupidez”, de la autoría de Jorge Traverso Viscarra, ensayo que me ha parecido estupendo, por el tratamiento que hace de un tema tan cotidiano en el ser humano y tan poco reflexionado, que nos lleva a desvirtuar esa pretendida idea de que somos “el rey de la creación”, seguramente por nuestra cualidad de seres pensantes, cuando en verdad somos un animal más de la escala zoológica, con el aditamento del raciocinio, que solemos utilizarlo erróneamente.
Como señala el autor del libro, estupidez viene del latín: “stupedeo” que significa absorto, atónito, y es que seguramente en el transcurso del tiempo, el término fue atribuido a la “tontería”, debido a que esta nos llama la atención y a veces nos deja absortos por el tamaño de la estupidez. Y como dice Traverso: “observamos con sorpresa que en la cotidianidad de la estulticia se impone y rebasa a la inteligencia con inusitada frecuencia (…)”.
Pero donde la estupidez aparece con caracteres superlativos es en el quehacer político, debido a que las consecuencias de esta, afecta a los intereses de una colectividad y a veces irremediablemente, como es el caso del uso de la violencia desde el poder, que ha destrozado pueblos enteros, ha empobrecido a las arcas públicas y ha dejado cientos o miles de muertos, en vez de buscar el camino del diálogo que lleva a la paz. Pero como bien señala Traverso: “el poder requiere del conflicto para sustentarse” y prueba de ello es que, en muchos países sometidos a tiranías, se vive en permanente conflicto, debido precisamente a que el pueblo defiende su libertad y el régimen impone la violencia para sostenerse o los tiranos buscan conflictos con el exterior, pues lo importante para ellos es mantenerse en el poder.
Como lo dijimos en otras notas, el goce del poder resulta el fin de los populistas y no el servicio al pueblo, y para ello institucionalizan el engaño, la mentira, los subterfugios en un medio de corrupción y violencia desde el aparato del Estado, que es puesto única y exclusivamente al servicio de la estulticia gobernante, como vemos en nuestro país con el cuento del “golpe de Estado”, como pretexto para perseguir y reprimir a los opositores.
Nos preguntamos: ¿Cuál es la razón para que hombres cultos y dotados de conocimientos y honradez no intervengan en política y dejen este importante quehacer a individuos improvisados, carentes de conocimientos y probidad ética? Lo que sucede es que los individuos cultos y honestos abominan de ingresar a un campo de actividad como la política, donde se desbordan los sentimientos y acciones más torvas, como lo señaló ya Nicolás Maquiavelo en su obra “·El Príncipe”, además de interactuar con individuos que hacen gala precisamente de estupidez y corrupción.
Sin embargo, ha habido períodos históricos en que intelectuales de nota intervinieron abiertamente en política, como los periodistas, escritores y profesionales que hicieron la Revolución Nacional que transformó las estructuras de la Nación, o el talento del constructor de la nacionalidad boliviana, Andrés de Santa Cruz y sus colaboradores, lo que nos demuestra que solo el conocimiento, la honradez y amor sincero a la Patria dan frutos.
En los tiempos políticos que vivimos en nuestro país, parece que es la estulticia la impronta de las políticas de gobierno, que comenzó satanizando a miles de ciudadanos que se volcaron a las calles en protesta por el desgobierno de 14 años continuos de autoritarismo y que pretendía quedarse en el poder “por siempre” (como lo dijo varias veces el caudillo populista) con base en el fraude y el engaño, pese a que el pueblo consultado le dijo ¡NO! en el referendo del 21F.
La diaria cantaleta de algunos diputados y asambleístas que declaran “patochadas” sobre todo, demostrando escasos conocimientos de lo que dicen, como el rezo sobre que en el país: “hay independencia del Órgano Judicial”, contra la realidad inmersa en el pensamiento colectivo de la mayoría del pueblo, y hasta de uno de los firmes aliados del régimen, los sindicalistas de la COB marcharon a dinamitazos pidiendo el cambio de los jueces y fiscales del país para una justicia proba.
Las declaraciones a la prensa, de un asambleísta “innombrable” que salió del anonimato para expresar una serie de sandeces, como justificar la invasión de Rusia a Ucrania o decir que el vicepresidente es el líder más grande del mundo, desnudan precisamente la estupidez de políticos improvisados y desubicados ante la realidad del país y del mundo.
El autor es Abogado, Politólogo, docente universitario y escritor.
