Llama la atención de algunos sectores académicos del país cómo cada cierto tiempo se recurre a usar algunas palabras con preferencia, sobre todo en esferas burocráticas. Algunos analistas atribuyen ese fenómeno a la evolución del idioma y otros aducen que, de esa forma, algunos personajes tratan de adquirir popularidad, hasta con pedantería.
Por ejemplo, algunos términos desaparecen por falta de uso. En cambio, en las últimas dos décadas han aparecido palabras como “estamos saliendo adelante”, “patria o muerte”, “pluralismo”, “estado de excepción” y otras que no dejan de causar asombro. Y es que algunos políticos populistas, los usan demagógicamente, sin saber en sentido estricto qué significan. Más parece que utilizan esas palabras para atraer o engañar a incautos.
Uno de esos términos es “pluralismo”, que comenzó a ser usado cuando el Movimiento al Socialismo (MAS) llegó al poder, con el cocalero Evo Morales Ayma, en el año 2006. Durante los pasados veinte años, esa palabra fue repetida hasta al cansancio por gobernantes masistas para hacer creer a la población que con el partido azul habría grandes cambios, que harían que Bolivia sea como un país del primer mundo. Pero nada fue más falso. En realidad, los gobiernos masistas trataron, de manera ilusoria, de construir el socialismo, sobre vestigios de las comunidades rurales, sin pasar, previamente, por la etapa capitalista.
En síntesis, en la Constitución Política de 2009, impuesta por el MAS para proteger sus intereses, se establece que pluralismo implica reconocer la diversidad en el país, al contrario del modelo monocultural de la etapa republicana. Tal pluralismo fue extendido a varios ámbitos, como en política, donde coexisten formas de representación democrática liberal y las que son propias de los pueblos indígenas.
En el orden jurídico, de acuerdo con el pluralismo, adquieren igual jerarquía la justicia ordinaria y la justicia indígena, lo que causa graves conflictos y enredos. En este último caso, se establece que los problemas podrán ser solucionados según normas, procedimientos y autoridades indígenas.
Ese afán de privilegiar el carácter plurinacional, aparece en el Artículo primero de la Constitución Política vigente, por lo que es de uso obligatorio de todo el pueblo boliviano. Pero que la CPE actual disponga que todo es pluralista, es un error ostensible. Por ejemplo, al ser pluralista, la economía boliviana es, al mismo tiempo, cooperativista, feudal, socialista, capitalista, etc., es decir, una mezcla de todo, nadie sabe a qué atenerse y cada cual hace lo que quiere, perjudicando al país. Lo mismo ocurre con la palabra Estado Plurinacional, que significa que en nuestro país hay unas treinta nacionalidades, todas al mismo tiempo. Por todo ello, Bolivia se convierte en una Torre de Babel, lo que provoca confusión y pérdida de orientación.
En fin, el término Estado Plurinacional desintegra al país en todo sentido, por lo que el tema del “pluralismo” amerita un profundo debate y que sea oportuno.
El pluralismo como idioma oficial
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