Con el FMI respirándole en la nuca, el gobierno de Rodrigo Paz sigue aumentando el gasto, como si no supiera que reducirlo es la primera exigencia del organismo.
A lo único que se compromete el gobierno es a que el gasto público en salarios no crezca por encima de la tasa del PIB, lo que quiere decir que, de todos modos, crecerá.
Cuando asumió el MAS, en 2006, los empleados públicos sumaban 200.000 y cuando se fue, asumiendo que se fue, los dejó en 530.000.
El gobierno de Rodrigo Paz está decidido a seguir aumentando el monto de los salarios que perciben estos funcionarios, como lo ha demostrado en el anteproyecto de presupuesto general para el próximo año.
Los funcionarios del FMI estaban esperando que el gobierno anunciara el despido de algunos miles de empleados, pero el gobierno, que es la tercera versión del MAS, según dice el expresidente Jorge Quiroga, no se atreve a hacerlo.
En realidad, el gobierno a nada se atreve y se mantiene prisionero, como dice Marco Rubio, el secretario de Estado de Estados Unidos, de las mafias “masistas”.
El Gobierno ha hecho tres anuncios sobre la intervención de la ANH, e incluso ha nombrado interventores que entraron a las oficinas de la agencia, pero la mafia interna sigue tomando decisiones.
Por ejemplo, no autorizó el funcionamiento de una refinería privada en Santa Cruz, lo que podría ser el anuncio de que impedirá que las refinerías estatales refinen el crudo que el gobierno quiere importar.
Esa mafia ha anunciado que los surtidores no podrán vender el diésel importado en Bs 18 el litro mientras no cumplan con 60 nuevos requisitos, además de un chip, que ha creado.
Rubio ha dicho que el gobierno de Donald Trump no quiere que en Venezuela se reproduzca la situación que vive Bolivia, con un gobierno prisionero de unas mafias dejadas por la dictadura anterior.
Es decir que Bolivia es tomada como un mal ejemplo para la región, un aporte del que no podríamos enorgullecernos.
El secretario de Estado mantiene en estos días una agenda muy intensa en Sudamérica reclutando a los países que quieran ser aliados de Estados Unidos.
Visitó Colombia, Ecuador y Perú para ese propósito. Keiko Fujimori, la presidente peruana, aprobó la incorporación de su país al Escudo de las Américas.
Entretanto, el presidente de Bolivia sigue repitiendo que su gobierno no es de derecha, lo que equivale a decir que es de izquierda.
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