La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), que hace pocos días conmemoró 64 años de trayectoria, inicia esta nueva gestión con el desafío de consolidar el rol protagónico que corresponde al sector privado en el actual modelo económico nacional, promoviendo la participación y la inversión de capitales nacionales y extranjeros.
La participación activa del sector empresarial y el fortalecimiento de una iniciativa privada sólida son fundamentales para garantizar el desarrollo económico sostenible de un país.
Entre los primeros presidentes de la CEPB destacan Enrique García Iturralde, fundador y primer presidente; Fernando Illanes, quien ejerció el cargo en dos etapas; Carlos Iturralde, que lideró la institución durante la década de 1980; José Luis Camacho, presidente entre 1996–2000; Roberto Mustafá, entre otros.
Desde su fundación, el 4 de septiembre de 1962, la CEPB trabajó hasta consolidarse como la principal organización representativa del sector empresarial privado del país.
Entre sus muchos logros podemos mencionar la articulación de 29 instituciones empresariales, entre ellas federaciones departamentales y cámaras nacionales sectoriales, como las de Industria, Comercio y Exportaciones.
En el actual escenario político, la Confederación tiene entre sus principales preocupaciones la aprobación de normas sobre inversión, minería, hidrocarburos y otras áreas que permitan generar seguridad jurídica, atraer capitales y recuperar la confianza para la inversión nacional y extranjera. Con este propósito se debe modificar la Constitución Política del Estado.
Como informaron los medios de comunicación del país, la Confederación aprovechó la celebración de su aniversario para lanzar un mensaje en el que, frente a la actual crisis económica, reclama un papel más activo del sector privado en la construcción de soluciones para el país.
Giovanni Ortuño, presidente de la CEPB, fue claro al señalar que Bolivia atraviesa un nuevo ciclo en el que el desafío empresarial ya no se limita a producir, invertir o generar empleo, sino que demanda una participación activa en la discusión del futuro económico nacional. Remarcó que “el momento exige una participación activa en la construcción del futuro nacional a través del diálogo, la propuesta, y la firme convicción para defender principios y derechos”.
Los empresarios estamos convencidos de que debemos fortalecer la unidad nacional y empresarial, enmarcados en la democracia y respetando el Estado de derecho, la justicia, la libertad económica y la seguridad jurídica. Ninguna región, sector productivo o empresa podrá enfrentar los problemas si trabajan solos.
Pese a los problemas que atravesó el empresario en el último bienio, el sector sigue invirtiendo y generando empleos, porque está convencido de que así contribuye al bienestar de trabajadores, familias y comunidades.
A sus 64 años, la CEPB celebra su aniversario en medio del debate económico actual: unidad empresarial, mejores condiciones para producir y mayor protagonismo del sector privado en la recuperación de Bolivia.
Como enfatizó Ortuño: “Necesitamos más unidad que nunca. Creemos en una Bolivia donde emprender, trabajar, producir, invertir y generar empleo sean expresiones de libertad y progreso”.
Otra tarea es la representación internacional del empresariado boliviano, como voz del sector privado nacional ante la OIT, el Mercosur, la Comunidad Andina, la OIE y el Consejo de Empresarios Iberoamericanos.
En momentos de alta incertidumbre económica, la CEPB asume el reto de contribuir a la recuperación productiva y evitar el cierre de unidades productivas, afectadas por la contracción del mercado, la falta de liquidez y los bloqueos.
También enfrenta la escasez de divisas y carburantes, que elevan los costos y dificultan la importación de insumos. Participa en el diálogo con el Gobierno y plantea soluciones para enfrentar la falta de dólares y asegurar combustibles.
La defensa del empleo formal es otra prioridad. La CEPB promueve cambios para superar una regulación laboral que, desde la perspectiva empresarial, dificulta la creación de puestos de trabajo y puede favorecer la informalidad, planteando incentivos para sostener y multiplicar el empleo formal.
Tras la difícil experiencia de mayo y junio, marcada por protestas y bloqueos, la Confederación considera prioritaria la aprobación de normas que garanticen el libre tránsito, eviten nuevos bloqueos y protejan el Estado de derecho, la propiedad privada y las cadenas de suministro.
No queremos volver al pasado. Queremos construir una Bolivia productiva, abierta al mundo, capaz de atraer inversiones y donde ser empresario vuelva a significar crear oportunidades para todos.
Felicito a la CEPB y le deseo una larga vida por el país.
El autor es economista, Académico de Número de la ABCE y presidente del Directorio de la UREAL.
