La ciudad de Quillacollo despidió ayer la Feria de Alasita con una jornada marcada por la fe, la tradición y la adquisición de miniaturas que simbolizan distintos anhelos de la población, en el marco de la festividad de la Virgen de Urkupiña.
Durante el último día de la feria, comerciantes ofrecieron una amplia variedad de productos tradicionales y artesanías en miniatura, además de realizar el habitual remate de mercadería que caracteriza el cierre de esta actividad.
“Tenemos distintos productos, estamos ofreciendo los pastelitos tradicionales del pueblo y también churros especiales. Tenemos todo en miniatura, para la bendición de la Virgencita”, manifestó una de las vendedoras.
La jornada congregó a numerosos visitantes que, después de adquirir sus miniaturas, acudieron a la iglesia para hacerlas bendecir como expresión de fe y como representación de sus pedidos a la Virgen María de Urkupiña.
Entre los objetos más buscados estuvieron aquellos vinculados con la prosperidad económica, la salud, la abundancia y otros deseos personales y familiares.
Con el cierre de la feria, Quillacollo concluyó una de las actividades tradicionales vinculadas a la festividad de Urkupiña, combinando comercio, religiosidad y costumbres populares alrededor de las miniaturas. (Cochabamba, agencias)
Cochabamba
Quillacollo cerró Alasita entre fe y la tradición
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