Se vislumbra que tendrá mejores índices de producción el próximo año agrícola, debido a la mejoría de las condiciones climáticas, cambio que se produjo durante la etapa final del año anterior, así como por la incorporación de nueva tecnología. En primer lugar, las lluvias de la última etapa agrícola del 2025 fueron oportunas y no tuvieron la excesiva intensidad de años anteriores, lo cual dejó para los trabajadores del campo terrenos húmedos y fáciles de preparar para el nuevo año de siembra, que empieza a mediados de junio.
Las lluvias generosas, según dicen los agricultores, facilitan el arado de los bueyes y las nevadas de invierno mejoran aún más las labores de siembra. Además, se debe tomar en cuenta que existe suficiente provisión de semillas, en especial para tubérculos y otros alimentos.
Por otro lado, los campesinos tendrán mejores condiciones de venta en los mercados de consumo, con precios adecuados para productos nativos de mejor calidad. Por otro lado, existen optimistas anuncios en torno a que se frenará el contrabando de alimentos de países limítrofes como Perú, Argentina, Chile y Brasil que, según se informa, también tendrán buenas condiciones para su agricultura.
Por otro lado, es posible que mejore la exportación de quinua, almendra, carne y soya, que tienen promisorios mercados de consumo y, además, otros países están interesados en adquirir nuestras materias primas agrícolas para sus industrias de alimentos. Ese hecho aumentará la demanda y, a la par, elevará precios en beneficio de agricultores nacionales.
Sin embargo, los problemas sociales recientes, como las marchas de protesta, paros de actividades y bloqueos de caminos, perjudican las labores agrícolas, debido a que se aproxima la etapa alta de siembras, que tiene por delante tres meses para desarrollarse en forma favorable.
En todo caso, el campesinado tiene esperanza en que las autoridades nacionales dictarán medidas especiales para fomentar un crecimiento importante de la producción agrícola en este año. Por otro lado, los consumidores de alimentos nativos, también esperan que mejore la producción agropecuaria y bajen los precios, que se han elevado debido a las mencionadas medidas de presión, dejando atrás el temor a una sequía o una etapa de exceso de lluvias.
Finalmente, se podría decir que la caída de la producción agropecuaria registrada en años anteriores, podrá ser enfrentada con éxito y, en esa forma, el país ingresar en un periodo de prosperidad y enriquecimiento. Igual cosa se puede decir, en caso de desaparecer las medidas de presión por intereses oscuros y al dar el Estado una mayor atención a los agricultores.
