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Ahora somos un país con producción pequeña

En algunos ámbitos políticos de nuestro país circulan ideas equivocadas, como considerar que el comercio da origen a la producción. En otros, se llega más allá y se opina, a calzón quitado, que el consumo determina la producción. Esa forma de pensar ha sido y sigue siendo, en realidad, la causa para que Bolivia tenga con frecuencia dificultades económicas y políticas de los más variados colores y sabores.

Por ejemplo, se afirma que el consumo de coca fomenta la producción de la planta; que la crisis económica es fruto del cambio climático; que la escasez de carburantes se debe únicamente a la ineptitud de algunas autoridades; que solo por el deseo de algunas autoridades y políticos la economía del país va a florecer; que con proclamas y buenas intenciones serán solucionados varios problemas. En síntesis, que los efectos son los que determinan las causas.

No obstante, todas estas opiniones son falsas. El consumo no origina la producción en general. Solo las formas de producción específicas determinan formas de cambio y consumo. También es posible decir que sin producción no hay consumo, aunque sin consumo hay producción. Pasando a un nivel político, ocurre igual. Por ejemplo, cuál es primera, ¿la guerra o la paz?

Volviendo al tema del comercio en Bolivia, se debe recordar que, en tiempos no muy lejanos, la producción era muy baja y, por tanto, también el consumo o el comercio, etcétera. Pero factores políticos intervinieron en la economía, por ejemplo fueron aplicadas políticas populistas durante las dos décadas anteriores, y destruyeron el aparato productivo en grande del país y todo lo que se había avanzado en dirección al progreso se vino abajo. En efecto, solo quedó en pie la pequeña producción industrial, agrícola, textil, etc. Y, por consiguiente, ahora en la economía nacional, solamente prospera algún tipo de comercio.

Es más, destruida la producción en grande, también cayó el comercio interno. Hoy, unas cuantas empresas grandes producen en masa, pero el nivel de consumo de sus productos es bajo y son arruinadas por la pequeña producción, además por el contrabando.

Durante los pasados veinte años, varias empresas de alta producción han sido estatizadas, para paulatinamente dejar de producir por falta de capacidad de su personal de mando. Quedan algunas empresas grandes y actualmente más se observa comercio callejero. Así mismo, han caído también el consumo y la actividad cultural. Bolivia es ahora un país de pequeños productores, sin perspectiva de inmediato cambio de situación. Pero es como el ave Fénix y se espera su resurgimiento, mediante acción conjunta de gobernantes con visión patriótica y población trabajadora.

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