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Demócrata por vocación

Severo Cruz Selaez

El pueblo boliviano es demócrata por vocación, lo que fue ratificado en el reciente conflicto que puso en vilo el sistema restituido en 1982. Una conspiración política buscaba la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Paralizó, en consecuencia, la actividad nacional, con el cierre de carreteras, que devastó la actividad productiva, industrial y comercial. Asimismo, el rubro de la exportación e importación, que dosifica la economía nacional, en todo tiempo. Además, elevó los índices del desempleo. Quienes protagonizaron tales disturbios, de origen político – ideológico, fueron arrinconados, por una firme decisión de millones de bolivianos. Pese a la incertidumbre, al hambre y la muerte, que sembraron los revoltosos, el temple democrático del conjunto se impuso. Los excesos no amedrentaron a la resistencia silenciosa y pacífica. Tampoco los saqueos, los dinamitazos ni las movilizaciones bulliciosas, que pretendieron acabar con la sede de Gobierno. Hubo gente aleccionada y, posiblemente, bien remunerada, que provocó tropelías. Gente que fue manejada como rebaño, desde algún sitio del trópico, por los profesionales de la demagogia.
Quienes quisieron hacer de Bolivia una nueva Cuba, no lo lograron. Quienes pregonaban la estatización de la banca y empresas privadas, para solucionar la crisis económica, fracasaron. Quienes exigían elecciones en noventa días, jamás alcanzaron ese objetivo. Quienes cuestionaron la inversión extranjera, no fueron escuchados. Quienes querían exterminar a la población paceña, se toparon con una férrea resistencia. Tampoco pudieron restituir en el gobierno, a cierto político – sindicalista descalificado. Hubo grupos desinformados y sonsacados, por elementos ruines. Hicieron correr dinero de dudoso origen en las movilizaciones. Conminaron bajo multas a quienes se resistían a participar con ellos.
El proceso democrático y constitucional, amenazado por una intentona golpista, logró fortificarse, para bien de la cultura política, con amplio respaldo interno y externo. Se impone, en la coyuntura, un mundo democrático, con libertad e inclusión social. Una democracia que se abre caminos, de una manera periódica, en consulta con las urnas electorales. Acá no median las acciones antidemocráticas, golpistas ni dictatoriales. Acá están descartados quienes quieren imponer sus intereses particulares asumiendo la amenaza y la presión.
Se debe construir puentes de acercamiento, lo más antes posible, para profundizar proyectos democráticos. Trabajar para un sistema democrático, que implique bienestar social, con empleo y oportunidades. Con la moral y ética intachable al servicio de la transformación por el bien común. Tomando en cuenta los tiempos convulsivos del pasado reciente. Que los patrocinadores de esta actividad, participen, deponiendo acciones vandálicas y despojándose de tintes partidarios, a favor del interés nacional. Que contribuyan con ideas, proyectos y, particularmente, con predisposición, que será ponderada.
En suma: la vocación democrática del pueblo boliviano, se irá fortaleciendo con el paso del tiempo.

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