En conmemoración del 14 de julio, Día Nacional de Francia, rescatamos del olvido uno de los primeros informes sobre el puerto de Cobija, elaborado por el diplomático francés Claudio Justo Enrique Buchet Martigny.
Sobre este personaje, es importante señalar que desempeñó funciones como gerente del Consulado de Francia en Filadelfia y posteriormente como Cónsul en Colombia entre 1826 a 1832. Luego, arribó al puerto de Cobija el 28 de agosto de 1834 a bordo de la embarcación ‘La Victorieuse’, donde permaneció durante una semana. En ese lapso, elaboró la “Reseña Histórica del Puerto de Cobija o Lamar”, concluida y remitida el 8 de marzo de 1835.
Comenzó su informe señalando “Cobija o Lamar, único puerto que posee la República de Bolivia, está situada sobre los bordes del desierto de Atacama, a 14 leguas aproximadamente al Norte del golfo de Mejillones…”. Además, indicó que oficiales del buque de guerra francés ‘L’Indien’ levantaron un plano de la bahía de Cobija.
Como dato revelador, Buchet Martigny dio a conocer la presencia francesa en la región desde el periodo colonial al señalar: “…fue descubierto por los navegantes franceses de San Malo (Saint-Malo, J.P.) o al menos, que poco tiempo después de la Guerra de Sucesión de España, ellos levantaron aquí un establecimiento permanente. De todo esto se ve todavía una pequeña construcción en tierra que sirve hoy de iglesia. Su objetivo era el contrabando y se pretende que ellos llevaron sus incursiones hasta Potosí”.
Más adelante, describió las primeras medidas adoptadas por las administraciones republicanas, con especial énfasis en el gobierno del mariscal Andrés de Santa Cruz. Al referirse al abastecimiento de agua dulce, mencionó: “Este puerto carecía totalmente de agua dulce; lo poco que se podía extraer era completamente turbio y apenas potable. El gobierno ordenó búsquedas a continuación de las cuales se descubrió hace poco tiempo una fuente de agua en el flanco de una montaña llamada Canao…”.
En materia de transporte, detalló la introducción de una considerable cantidad de mulas y asnos procedentes de la Argentina que junto con las manadas de llamas, contribuían a reducir significativamente los costos de transporte.
En el ámbito comercial puntualizó: “…los productos ingleses constituyen una mitad, los de Francia un cuarto; el resto se divide entre América del Norte, que introduce poco a poco productos, Chile y el Perú”.
Asimismo, señaló que en 1833 ingresaron al puerto de Cobija 82 embarcaciones, de las cuales 16 eran francesas; mientras que en 1834 se registró el arribo de 12 naves francesas, entre ellas tres buques de guerra.
En este contexto, Buchet Martigny destacó el establecimiento de un Agente Consular francés, identificado como el primer representante diplomático europeo establecido en las costas bolivianas: “existen muchos franceses establecidos en Cobija, entre ellos el Sr. Pierre Hubert, nuestro Agente Consular, que ocupa sin duda el primer rango. Él es un hombre recomendable en todos los aspectos y actualmente figura como el comerciante más rico de Bolivia. Posee tres depósitos, uno en Valparaíso y otro en Cobija y el tercero en Potosí”.
A modo de conclusión, dicho documento constituye un valioso testimonio sobre Cobija durante las primeras décadas republicanas. Las observaciones de Buchet Martigny permiten reconstruir aspectos poco conocidos de la realidad geográfica, económica y comercial del citado puerto.
Puerto de Cobija a través del diplomático Buchet Martigny
José E. Pradel B.
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