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Bolivia después de 51 días de bloqueos

Luis Fernando Romero

En nuestro país, pasados 51 días de bloqueos, el Gobierno ha decretado estado de excepción. Cuáles son los efectos de esa medida de presión en la economía y que debería hacer el gobierno para que ésta se recupere.
Bolivia atraviesa uno de los episodios de mayor tensión económica y social de los últimos años, acumulando 51 días de bloqueos y movilizaciones que, según las estimaciones disponibles, habrían generado pérdidas cercanas a los $us 3.000 millones, equivalentes aproximadamente al 5% del PIB de 2025. Este impacto ocurre en un contexto de elevada fragilidad macroeconómica, caracterizado por un déficit fiscal del 12,2% del PIB, una deuda pública cercana al 90% del PIB, reservas internacionales con limitada liquidez en divisas y una economía que acumula dos años consecutivos de contracción, con perspectivas de decrecimiento para 2026.
En este escenario, el Decreto Supremo N° 5636 busca restablecer el orden público, garantizar el abastecimiento de bienes esenciales y reducir los daños económicos derivados de la conflictividad social, constituyéndose en una medida extraordinaria frente a una situación de conmoción interna. Su efectividad dependerá tanto de la recuperación de la transitabilidad como de la capacidad de generar estabilidad institucional y confianza económica.
Nuestro análisis realizado muestra que el principal desafío para Bolivia no es únicamente recuperar las pérdidas económicas inmediatas, sino reconstruir la confianza de consumidores, empresarios e inversionistas nacionales e internacionales. Los sectores agroindustrial, minero, comercial, transporte, turismo e industrial requerirán varios meses para normalizar sus actividades, mientras que la recuperación financiera y reputacional del país podría tomar más tiempo. En consecuencia, el estado de excepción debería complementarse con un plan integral de estabilización que incluya apoyo a los sectores productivos, fortalecimiento de las reservas internacionales, disciplina fiscal gradual, reactivación de la inversión pública eficiente y mecanismos permanentes de diálogo social y político. La principal conclusión es que la estabilidad institucional, la seguridad jurídica y la cooperación entre el Gobierno central, las gobernaciones, las alcaldías y los sectores productivos serán fundamentales para reducir los efectos de esta crisis y sentar las bases de una recuperación económica sostenible e inclusiva.

Descargue, lea y comparta el análisis aquí:
https://drive.google.com/file/d/1_hpUIyfwD0PxV8AIi2IrVc6Mca3gj-b5/view?usp=sharing

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