Decir que las “bases” deciden, es lavarse las manos. Es eludir la responsabilidad histórica, cuando las papas se queman. Dejar que las “bases” asuman el reto, es dejar que otros hagan el trabajo. Para señalar, en caso que las cosas no salgan a pedir de boca, que las “bases”, tienen la culpa. Es un principio de cobardía. De esa manera se desligan, de todo cuanto han promovido, con mentiras y medias verdades, los supuestos líderes que proliferan. Las masas no razonan, se movilizan bajo la orientación de un verdadero líder. Ejemplos abundan al respecto, en la historia de los pueblos.
El líder siempre ha guiado a las masas, hacia un objetivo común. Con mensajes claros, conducción indeclinable y determinaciones históricas. Se constituye en el rostro visible, de las marchas y las movilizaciones. En las competencias electorales, también. Su figura, su coraje y valentía, despiertan pasiones y lealtades, en su entorno social. Se destaca por su moral política. Sufre hambre, sed y cansancio, junto con quienes lo acompañan, en las travesías más complicadas. No se oculta ni lanza consignas desde cierta guarida. Tampoco “esconde la cabeza como un avestruz”. No utiliza a sus adherentes, como carne de cañón.
Une a los sectores, sin particularizar colores políticos, credos religiosos ni clases sociales. Busca consensos enarbolando el bien común. Elige el rumbo de la construcción, desechando las actitudes destructivas. Prioriza el crecimiento, con desarrollo sostenible, de su país. No estila racismo ni discriminación, sino unidad en la diversidad. Simboliza al celoso guardián de los supremos intereses nacionales. Además, no tiene cuentas pendientes con los hombres ni con la historia. Tiene la moral íntegra, que involucra honestidad, rectitud y coherencia, en lo que piensa, dice y hace. Contribuye con planes, proyectos e inquietudes, para superar la debacle económica. Posibilita, en ese contexto, la estabilidad política, que permite avanzar, hacia un venidero mejor.
Líder es el individuo pensante, que conduce a las masas. Su intelecto se nutre de ideas, experiencias y datos que ofrece la historia. Es el faro que alumbra, a quienes le siguen. Jamás permitirá que las masas le rebasen ni impongan sus decisiones. Es el adalid, de una colectividad, que, gracias a su carisma y sabiduría, surgió para generar inquietudes renovadoras. Su tarea es cohesionar a las masas, y otros segmentos, en torno a un discurso programático. Sobre qué hacer y qué no hacer, por el bien de un país. Reiterará planteamientos, coherentes con la realidad.
Gandhi, el denominado Mahatma (Alma grande), lideró a su pueblo practicando, sistemáticamente, la no violencia, hasta lograr la independencia de su país. Se redujo voluntariamente a una condición de pobreza y ascetismo. Fue asesinado por su postura política. He ahí el perfil de uno los verdaderos líderes, que cayó por su inquietud político-ideológica.
En suma: tendríamos que cuidarnos de supuestos líderes, que son lobos disfrazados de corderos.
Lavarse las manos
Severo Cruz Selaez
- Advertisment -
