El Gobierno afirmó que las fuerzas del orden no fueron rebasadas en los distintos puntos de bloqueo, sino que se trató de una decisión estratégica de “bajar la intensidad” de las operaciones para evitar mayores conflictos y pérdidas humanas, con el objetivo de contener las protestas y encaminar el diálogo.
El vocero de la Presidencia, José Luis Gálvez, en conferencia de prensa, sostuvo que la Policía Boliviana no ha sido sobrepasada por los manifestantes y que la decisión operativa responde a una reducción de la intensidad de las acciones para evitar consecuencias fatales. En esa línea, explicó que el despliegue de fuerzas busca priorizar la preservación de la vida y la apertura de canales de negociación.
Según la autoridad, alrededor de 3.500 efectivos de la Policía y las Fuerzas Armadas fueron movilizados hacia las principales carreteras bloqueadas, entre ellas las rutas La Paz–Oruro, La Paz–Copacabana y los accesos hacia Río Abajo y Mecapaca, donde se concentran los puntos más conflictivos. En estos sectores, los grupos movilizados volvieron a reorganizarse y se registraron nuevos enfrentamientos con los uniformados.
Gálvez indicó que la estrategia actual consiste en contener el avance de los choques y esperar una desescalada de la tensión que permita retomar el diálogo. Asimismo, señaló que el Gobierno busca evitar al máximo el uso de la fuerza, al considerar que la prioridad es resguardar la vida de los involucrados.
La autoridad añadió que el Ejecutivo rechaza cualquier escenario de violencia con consecuencias fatales y remarcó que la actuación estatal se enmarca en el respeto a la Constitución y al orden establecido.
