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Geoeconomía del Estrecho de Ormuz con relevancia para Bolivia

Abraham A. Trillo-Sarmiento

Los conflictos armados que transcurren en Medio Oriente, son de interés global, no sólo por la latencia de amenazas relacionadas a posibles desarrollos y utilizaciones de armas nucleares, a través de plantas de enriquecimiento de uranio con fines militares, cuyo porcentaje habría superado, supuestamente, los límites establecidos por la OIEA para usos energéticos y civiles. También porque es la zona con mayor producción y provisión de hidrocarburos, condicionada a tránsitos comerciales a través del Estrecho de Ormuz y pocos óleo y gaseoductos alternativos.

Los Estados importadores de hidrocarburos, como es el caso de Bolivia, están sujetos a variaciones en los precios de mercado, que en caso de los commodities las variaciones en sus precios, debido a conflictos armados, repercuten en las bolsas de valores, al ser sensibles de reflejar volatilidades en la oferta y demanda, derivadas de condiciones exógenas y condiciones geopolíticas en zonas que concentran la producción y provisión de materias energéticas, en este caso el Medio Oriente y los países del Golfo en esa región, sujetos no a su capacidad de producción sino de exportación.

Si bien, el 20% del consumo petrolífero del mundo que se comercializa, circula por el Estrecho de Ormuz, representando la quinta parte de la provisión mundial, ¿por qué tiene incidencia en mercados de importación y consumo como el boliviano? La respuesta se enfoca en la demanda y de parte de quién o quiénes se realizan, así como las afectaciones a la provisión regular sufridas.

En este caso, Asia y Europa, principalmente China en el primer caso, son consumidores de al menos el 80% de esa producción, lo que repercute en sus costos y sistemas de producción de bienes y servicios, que requieren energía para su existencia. Provocando que la cadena se vea afectada por trabas y costos en la provisión regular y, por ende, repercuta en la especulación de precios de mercado, elevando los valores del barril de petróleo. Se superó los 100 $us/barril aprox.

El escenario para los países productores, también es crítico, porque los excedentes deben ser evacuados hacia mercados demandantes, pero si no logran hacerlo, se deben almacenar acorde a sus infraestructuras, que una vez superadas impulsarían a que los pozos de producción deban someterse a reducir sus volúmenes o simplemente parar. Lo que, a su vez, implicaría que esos pozos se pierdan o se vean mermados en recuperar sus niveles de producción, una vez se restablezcan los flujos comerciales en tiempos de paz. Pues están expuestos a mezclas con agua y detrimento de la calidad del hidrocarburo, generando otro nuevo problema para las provisiones.

En esencia, los precios especulativos derivados de los conflictos armados en esa región, repercuten a nivel global. Por lo que, para los países que dependen directamente de esos hidrocarburos y representan las mayores economías del mundo actualmente, al margen de la de EEUU, tienen sus capacidades de producción de bienes y servicios condicionadas al libre flujo del energético, no sólo por concentrar las mayores poblaciones del mundo y de consumo.

Las actuaciones de EEUU e Israel en la región, son necesarias y están logrando se pueda estabilizar la misma, aunque las condiciones resilientes demostradas por el régimen islámico que atacó prácticamente a todos sus vecinos, también se ven afectadas contra sí mismo por los propios bloqueos que impuso, convertida no en una ventaja estratégica, sino en un talón de Aquiles para sus fines, al depender de la exportación principalmente del petróleo que posee y produce.

El actual gobierno boliviano, recibió como herencia un Estado prácticamente en quiebra técnica o por lo menos al límite de ingresar efectivamente en condiciones de insolvencia, no sólo económica, también institucional. Las medidas asumidas, disminuyendo la subvención, lograron ahorros significativos por día, pero se vieron afectados por los nuevos precios del petróleo, cuya previsibilidad de los mismos, fue superada por los conflictos armados y la geoeconomía global del petróleo.

Las negociaciones asumidas por EEUU, en las últimas horas, con el régimen islámico parecen que se encaminan a una solución, la que estará condicionada al cumplimiento de compromisos reales por parte del último, como la entrega y verificación de material nuclear enriquecido, incluidas las búsquedas y extracciones en instalaciones afectadas militarmente de dicho material a recuperar.

Sea que cumplan o no, en escenarios diversos alternativos, lo cierto es que el barril de petróleo tenderá a estabilizarse en sus precios tarde o temprano. Mientras tanto, a Bolivia le importa lo que sucede en el Estrecho de Ormuz y la geoeconomía de esa región, que tienen implicancias para las arcas nacionales y sobre todo la gestión de sus recursos, enfrentando el país un escenario económico actual preocupante, con respaldos de moneda fiduciaria mínimos en bóvedas de su banco central.

 

El autor es diplomático e internacionalista.

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