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Ruta viable para el Parque Nacional de Fauna y Flora Tariquía

Abraham Coaquira Huancollo

Habiendo expuesto en el artículo anterior el asedio crítico al Parque Nacional de Flora y Fauna Tariquía —presiones extractivas multidimensionales, debilidades institucionales crónicas y deterioro ecológico cuantificable—, resulta imperativo avanzar más allá del diagnóstico descriptivo. Reconocer las amenazas no constituye punto final, sino preámbulo esencial para articular, desde revisión documental rigurosa de estudios existentes y análisis doméstica de la coyuntura, así surge una agenda viable de salvaguarda. Este análisis desentraña contradicciones en la gestión actual y esboza potencialidades reales, sólidamente alineadas con principios de sostenibilidad ambiental y desarrollo comunitario.
La amenaza más crítica materializada es la reconfiguración territorial para fines extractivos. Gaite Úzqueda denuncia que el SERNAP rezonificó la reserva, permitiendo explotación restringida: pozos Churumas y Astillero pasaron de protección estricta a «uso moderado»; Domo Oso a «aprovechamiento de recursos naturales (uso extractivo intenso)». Esta decisión compromete 128.083 hectáreas —52% de la superficie total—, priorizando renta hidrocarburífera sobre integridad ecosistémica. La extracción responsable debería exigir, como condición previa e innegociable, estudios técnicos concluyentes que verifiquen la existencia de reservas comerciales —evitando fracasos como Mayaya en La Paz— y métodos alternativos mínimamente invasivos, dada la necesidad energética nacional.
Paralelamente se ha identificado erosión interna constante y medible. Análisis satelital NDVI revela declive alarmante: 69,2% vegetación «muy sana» en 1989 colapsa a 1,9% en 2020, con 90,8% clasificado «media con plantas enfermas» (Leaño Sanabria, 2022). Trashumancia de 36.000 cabezas de ganado compacta suelos e imposibilita regeneración natural del cedro (Ayala Bluske, 2004, p. 70); se suman explotación ilegal forestal (Gaite Úzqueda, 2019, p. 52), fragmentación hábitat por carretera Tarija-Bermejo e incendios 2022 que arrasaron 7.000 hectáreas.
El correlato social resulta preocupante: 4.000 habitantes padecen abandono institucional crónico, servicios básicos deficientes y pobreza extrema (Sub Central Tariquía, 2018, p. 4). Presión extractiva provoca «ruptura del tejido social» y división familiar (ibíd., p. 7-8); crisis sanitaria confirma enfermedad de Lyme por garrapatas (Briançon Ayo, 2003, pp. 166, 169), metales pesados en agua potable (ibíd., p. 8) y caza retaliatoria de jaguares por ataques al ganado (Peñaranda Barrios et al., 2024). Modelo vigente reproduce desigualdad, enfermedad y conflicto.
La conservación debe traducir valor ecológico en desarrollo concreto. Tariquía, fábrica de agua para 70% del Gran Chaco, sustenta agricultura, ganadería y vida misma en Yacuiba-Bermejo. Propuesta viable: vincular legal y técnicamente inversión pública en infraestructura hídrica/agropecuaria regional a protección-restauración cuencas altas, reconociéndola como infraestructura natural crítica.
Turismo de naturaleza especializado genera ingresos inmediatos sin mega-obras. Su biodiversidad única como laboratorio vivo permite estructurar destino de interpretación ambiental mediante inversión focalizada: senderos ecológicos, miradores estratégicos, capacitación/certificación guías comunitarios. Generaría oferta de alto valor y manejada localmente —observación aves, botánica, paisajes— como fuente empleo sostenible, empoderamiento local sin depredar recursos.
La bioeconomía cuenta con piloto exitoso: Asociación Apícola Reserva Tariquía (AART) produce 9.000-12.000 kg miel anual de alta calidad, demostrando protección forestal genera ingresos reales estables para comunidades. Modelo se amplía incorporando manejo sostenible, plantas medicinales nativas como Cedrela odorata (cedro) e incienso, junto a fibras vegetales para artesanía certificada, mercado regional. Ruta trípode clara: 1) Asegurar infraestructura hídrica regional vinculada a conservación cuencas altas; 2) Desarrollar turismo comunitario con guías certificados; 3) Escalar bioeconomía local en mercados establecidos. Preservación se convierte en motor concreto de desarrollo perdurable para el sur de Bolivia. Sin embargo, con un estudio más profundo y un reconocimiento integral de sus capacidades, seguramente se podrá identificar más oportunidades de desarrollo sostenible.

El autor es Profesional de Turismo y Relaciones Internacionales.

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