Un personaje de ficción mexicano, conocido como “El Monje Loco”, en Bolivia fue bastante popular por las décadas del 50-60, sobre todo por su exclamación: “nadie sabe, nadie supo, nadie sabrá”, seguida de una risa sarcástica. Pero, no falta quien aclare que, en realidad exclamaba: nadie sabe, nadie supo la verdad sobre el pavoroso caso de…”. Como fuere, llegó a concitar gran atención en los lectores, quienes aguardaban con gran interés tales historietas que publicaba Editorial Novaro del país azteca. No obstante, también se trató, inicialmente, de una serie de radio que había surgido allá por 1937, llegando luego a cosechar contundente éxito en el cine, contando con millares de seguidores en la tierra de los mariachis. Su finalidad era, quiero entenderlo así, hacer notar que tales sucesos efectivamente “nadie podría conocerlos”.
El Economista, diario mexicano, al respecto explica: la frase “nadie sabe, nadie supo”, es usada para introducir misterios, historias de espanto o eventos inexplicables, popularizada por el programa de radio El Monje Loco en los años 40 y 50 narrando casos de terror. A la vez también se utiliza como el inicio de chistes o en todo caso para referirse a hechos en los que la información es inexistente o se ha perdido, implicando un secreto, un olvido o un misterio sin resolver.
Añaden que al haber evolucionado, ahora sirve para dar cuenta de cosas y hechos que quedan sin explicación sobre temas poco conocidos, tales como la desaparición de instituciones o los secretos familiares, indicando un total desconocimiento del origen o la verdad de algo.
Sin embargo, podemos estar seguros de que “el monje loco” continúa siendo de actualidad en nuestro país, ya que una serie de hechos que se dieron en la turbulenta y azarosa vida política, han quedado entre las penumbras y sobre los cuales nunca hubo esclarecimiento. Asimismo, con relación a otros sucesos, viene a acontecer lo mismo.
En el caso del registro obligatorio de los celulares, con el pretexto de que así ya no habría robos, que se daban entonces, surgió esa orden del gobierno de Morales Ayma, y toda la colectividad boliviana tuvo que registrar todo celular que portaba. Se puede decir que de nada sirvió, ya que los amigos de lo ajeno continuaron robando, con violencia y hasta muerte, los artefactos muy codiciados por ellos, lo que acontece hasta hoy. El mismo régimen también ordenó que todos los que poseían armas de fuego debían registrarlas obligatoriamente, para así bajar el índice de criminalidad que preocupaba en esa época. Tampoco sirvió dicha medida porque hasta el presente cometen atracos y robos portando armas de todo calibre.
De igual modo, en ese gobierno se lanzó con bombos y platillos la Ley contra el feminicidio, enfatizando que con su puesta en vigencia “nunca más” habría un solo hecho de esa naturaleza contra las mujeres. Empero la realidad es otra, pues éstos hasta se quintuplicaron desde entonces, de acuerdo a lo que manifiesta mucha gente. De ahí que bien se puede decir: nadie sabe, nadie supo, nadie sabrá. Hay muchos otros interrogantes que, de igual modo, no tendrán respuesta. ¿No le parece?
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