Ante el incremento de casos de sarampión y con el fin de coadyuvar a la recuperación de pacientes contagiados con este mal, la jefa de la Unidad de Alimentación y Nutrición del Ministerio de Salud y Deportes, Evelyn Cerruto, aseguró que una adecuada alimentación es fundamental para fortalecer el sistema inmunológico de los niños y niñas que padecen sarampión, además de la hidratación que también contribuye a una recuperación más rápida.
La experta recomendó una dieta saludable que incluya frutas, verduras, carnes, huevo, leche y sus derivados, pues, durante la enfermedad, es común que disminuya el apetito, por lo que es importante fraccionar las comidas en porciones pequeñas repartidas en más tiempos de alimentación, además de asegurar una buena hidratación, especialmente en aquellos niños que presenten diarrea.
“Cuando un niño está enfermo, generalmente su apetito disminuye. No es necesario ofrecer grandes cantidades de alimento, sino fraccionar en varios tiempos de comida, que pueden ser de seis a ocho por día”, explicó.
La experta recalcó que el grupo más vulnerable frente al sarampión es el de menores de cinco años. Por ello, se aconseja mantener la lactancia materna en los niños menores de dos años.
En tanto, para los infantes mayores de dos años que ya pueden ingerir otros alimentos, se recomienda una dieta con productos enriquecidos como el Nutribebé, rico en vitaminas y minerales esenciales para reforzar las defensas del organismo.
Es sabido que los niños consumen entre cuatro a cinco tiempos de comida; durante el desayuno, la merienda, el almuerzo, té y cena, sin embargo, ante la falta de apetito se aconseja fraccionar las porciones.
Por ejemplo, en el desayuno se puede ofrecer leche con avena acompañada de un pan de quinua con queso. A media mañana, una ensalada de frutas; en el almuerzo, una crema o sopa de verduras seguida de un puré de papa con carne molida. Por la tarde, un api acompañado de galletas integrales con almendras.
Por otro lado, en caso de fiebre y/o diarrea, es fundamental prevenir la deshidratación, por eso se recomienda darles abundantes líquidos.
“Para combatir la deshidratación, no se aconseja dar solo caldos o agua pura, que no aportan nutrientes. Es preferible ofrecer jugos de frutas, arroz con leche, leche con quinua o wilkaparu”, detalló Cerruto.
En la noche, la experta aconsejó darles un salpicón de verduras cocidas; como zanahoria, vainitas y papa acompañado por pollo desmenuzado, que son alimentos cocidos y de fácil masticación.
La nutricionista acotó que la vitamina A es crucial para reducir la severidad y la duración de la enfermedad. Aunque los niños tengan buenas reservas de esta vitamina, durante la infección su concentración disminuye. Como parte del tratamiento, se recomienda suministrar: 50.000 unidades internacionales (UI) a los niños menores de seis meses durante dos días consecutivos; 100.000 UI a los niños de seis meses a menos de dos años, 200.000 UI a partir de los dos años de edad.
“Una alimentación e hidratación adecuadas son fundamentales para fortalecer las defensas de nuestros niños, así como el consumo de alimentos saludables, nutritivos y naturales”, resumió Cerruto.
CUIDADO
Cuando el paciente se está recuperando de una enfermedad, la experta en nutrición advirtió que debe excluirse de la dieta todos los productos que disminuyen la respuesta inmunológica, en particular los ultraprocesados. Entre ellos; pasteles, masas, papas fritas, snacks, salsas como mayonesa, ketchup y mostaza, hamburguesas y pizzas, entre otros, debido a su alta concentración de azúcares, grasas saturadas y grasas trans, que afectan al sistema inmune y pueden prolongar la enfermedad.
Tome en cuenta
Nutrición es clave para mejorar la salud de niños con sarampión
> “Cuando un niño está enfermo, generalmente su apetito disminuye. No es necesario ofrecer grandes cantidades de alimento, sino fraccionar en varios tiempos de comida”, afirmó Evelyn Cerruto.
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