La Alcaldía de La Paz restableció el tránsito peatonal de la avenida Julio Téllez, mientras continúa con la limpieza de más de 2.500 m³ de lodo acumulado por el deslizamiento del sábado en la zona de Tacagua.
La mañana de ayer, autoridades municipales informaron sobre el avance de las labores en Tacagua, donde un deslizamiento rotacional ocurrido en la madrugada del sábado afectó vías troncales del sector. La principal novedad es que la avenida Julio Téllez, ya fue habilitada para el tránsito peatonal, aunque persisten trabajos de limpieza.
Desde el lugar, el técnico geólogo Julián Cortez, de la Secretaría Municipal de Resiliencia y Gestión de Vulnerabilidades (Smrgv), explicó que “aproximadamente han retirado unos 300 metros cúbicos de material, se tiene conocimiento del cálculo realizado que hay entre 2.000 a 2.500 metros cúbicos de material sobre la vía, que se continuará despejando durante hoy”.
“Si hay un movimiento no podemos meter ningún tipo de maquinaria ni personal porque tenemos que salvaguardar la maquinaria y principalmente la vida de las personas”, aclaró y explicó que existe además un monitoreo constante en el sector.
El subalcalde de Cotahuma, Gonzalo Gonzales, confirmó que la zona fue evacuada oportunamente y que no hay riesgo para viviendas adicionales. “Ya está habilitada, como pueden ver, esta avenida Julio Téllez, sin embargo, hay mucha tierra que todavía debemos sacar porque solo la vía ha sido habilitada para los vecinos, ya que es el único acceso o conexión de esta zona”, afirmó.
Trabajo
Mancomunado
En las próximas horas se habilitará el paso vehicular; durante esta jornada, vecinos junto a obreros municipales, en acción comunal, trabajan en la remoción de tierra del área afectada. “Estamos ayudando para que lo más pronto posible se pueda habilitar la vía, volvamos a tener agua también, porque algunas cañerías de las cooperativas se rompieron y nos está afectando”, dijo uno de los vecinos del sector.
Por su parte, el alcalde Iván Arias, en entrevista con radio Panamericana, indicó que, aunque ya se habilitó parcialmente la vía, la limpieza total tomará al menos 10 días. “Se está habilitando y esperamos hacer esa habilitación hasta esta tarde, máximo. Pero sacar toda la tierra, que son 2.500 toneladas de lodo y barro, nos va a tomar por lo menos unos 10 días”, sostuvo.
Las autoridades aseguraron que el monitoreo continúa de manera permanente y que se ejecutarán “caídas controladas” en sectores de riesgo para estabilizar la zona. El objetivo inmediato es garantizar el acceso a los vecinos mientras se trabaja para restablecer completamente la normalidad.
Ardua labor
Por 48 horas ininterrumpidas, el Grupo de Atención de Emergencias Municipales (GAEM) se mantiene en pie entre los restos del deslizamiento rotacional de Tacagua. Ayer por la mañana, desde el lugar afectado, el brigadista Daniel Quiroz compartió una mirada íntima y conmovedora del trabajo que realizan: más allá de la técnica, está la empatía.
“Nosotros hacemos resguardo, rescate, entonces resguardamos aquí a las personas que no les caigan materiales, ayudamos a las personas o niños que están en situación delicada o personas con discapacidad a ayudar a pasar. Resguardamos la vida de las personas. Eso es nuestro propósito”, cuenta Quiroz, rodeado de tierra removida.
Entre niños que deben ser cargados en brazos, el GAEM hace mucho más que contener peligros, contienen emociones. “No solamente es quedarnos, monitorear, sino también ayudar a las personas en la situación, contener emocionalmente porque lo que están pasando, mucha gente, es algo difícil”, aseveró en entrevista con la AMUN.
Aunque no todos los rostros son amables en medio del caos, ellos entienden: “Sé que algunas veces nos gritan, nos tratan a veces mal, pero nosotros entendemos la situación. Es parte de nuestro trabajo, la empatía y tratar de contenernos”.
Empatía
El dolor ajeno, en ocasiones, también golpea al equipo. Pero no pueden quebrarse. “Muchas veces en situaciones, entendemos el dolor que pasa mucha gente, compartimos esa pena, pero a veces tenemos que estar fuertes y permanecer serios, aunque digan que somos un poco agresivos, pero es por el bien de ellos mismos”, detalló.
Sin embargo, no buscan medallas ni cámaras, hay gestos que significan todo. “La mayor recompensa es la alegría, los niños que tienen un lugar, o el mismo hecho de que la gente dice, ‘ah, ahí está el GAEM, nos han ayudado’(…)”, recuerda con una sonrisa que rompe el rostro cansado por horas de trabajo.
