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La espada de Damocles sobre el Parlamento

Al parecer los parlamentarios se han propuesto trabajar este año con la mayor intensidad posible en lo que se refiere a las elecciones populares para elegir magistrados, previamente seleccionados por comisiones especiales que están empezando a funcionar. Ese entusiasmo por cumplir sus obligaciones, al contrario de lo que sucedió el año pasado, muestra signos de interés por cumplir sus obligaciones, y no tardarán en dar los primeros pasos para la evaluación de postulantes a los más altos cargos del aparato judicial del país, acusado de lenidad, corrupción, ineficiencia y otros males.
Durante los últimos meses del año 2023 y los primeros de éste, diputados y senadores mostraron poco interés por resolver la preparación para la elección de jueces y, por el contrario, algunos de ellos hicieron lo posible para que el asunto no avance. Inclusive hubo retardos en la aprobación del presupuesto para el acto electoral.
Sin embargo, ante el peligro que significaba el atraso en esa tarea, como si se tratase de una amenaza, los asambleístas nacionales reiniciaron labores y, al presente, esperan el cumplimiento de una agenda de trabajo, de acuerdo con el cronograma previsto.
Pero hay algo que salta a la vista de la opinión pública y es que, mientras en 2023 había poca o ninguna iniciativa para la elección, ahora ocurre lo contrario. Tal cambio de conducta se explica porque en el año pasado la espada de Damocles de las amenazas y las críticas no existía, mientras que, desde principios del presente año, esa amenaza está activa, inclusive con amenazas de medidas de presión social, como el bloqueo nacional de caminos, si no se procedía a avanzar en la elección de los altos magistrados.
La observación de los hechos anteriores permite, en todo caso, pensar que los parlamentarios trabajan con esmero cuando pende sobre sus cabezas la espada de Damocles del temor y el terror, como implica el bloqueo de caminos que amenazaba paralizar la economía nacional y satisfacer las ambiciones de algún político venido a menos y cuyo afán de retornar al poder no desaparece.
Es más, se podría agregar que, en esa forma, no trabajan por principio, sino que solamente cumplen con sus funciones cuando existen amenazas, lo que significaría actuar por intereses pragmáticos. No obstante, el asunto llegaría aún más lejos y así, las siguientes medidas que deberá estudiar y aprobar el Congreso, no se harán sobre la base de principios, sino tomando en cuenta la pendiente y temible espada de Damocles.

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