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Ley para atraer inversiones y beneficiar a trabajadores

Siempre es oportuno examinar las causas que mantienen a nuestro país en el nivel de subdesarrollo, a pesar de contar con valiosos recursos naturales que, si fuesen correctamente aprovechados, podrían hacer posible que mejore el nivel de vida de millones de bolivianos.

Sin embargo, el nivel de desarrollo de la economía nacional es bajísimo, como condición material, por un lado, y las fuerzas humanas muestran atraso en su nivel político, como condición subjetiva, lo que hace imposible que Bolivia pueda dar saltos históricos y, de esta manera, la población empiece a gozar de grandes beneficios en materia de educación, salud, tecnología y otros, pensando en las grandes comodidades que tienen países avanzados.

En tal sentido, la experiencia ha demostrado que la única salida para salir del subdesarrollo es conquistar los grandes objetivos con democracia. Se puede decir que este sistema de gobierno va a permitir la hegemonía del sector empresarial, algo que es imposible evitar en la etapa capitalista que le corresponde a Bolivia, en vista de sus antecedentes tradicionales. Esa es la única fórmula aceptable para ingresar al mundo moderno. Si algún obrero preguntase por qué se plantea esa idea, se le respondería, que, en caso contrario, plantear el socialismo en las condiciones actuales, constituye un absurdo monumental y solamente agravaría el estado de atraso de los obreros que, por su parte, están saturados de ideas conservadoras y no saben lo que hay que hacer, ni a dónde quieren ir.

En resumen, quienes sueñan con castillos de arena, como son las utópicas ideas socialistas, desconocen ideologías modernas, no tienen partido, padecen de desorganización, etc. Sin embargo, están convencidos de que deben prevalecer el gremialismo, los nefastos bloqueos de caminos y las críticas mordaces a los gobernantes de turno solo porque tienen una ideología distinta. Pero con medidas de presión y no con planteamientos que sean producto de análisis exhaustivos no se sacará al país de la situación crítica en la que hoy está.

Después de dos décadas de desgobiernos masistas, es necesario que el país consolide un proceso democrático en todo sentido y con la mayor profundidad posible. Un proceso democrático en ese sentido, es cierto que favorecerá de algún modo a empresas privadas, pero también beneficiará a trabajadores formales. Al respecto es preciso subrayar que Bolivia sufre no por capitalismo, sino falta de su desarrollo. Lo contrario, el estatismo, solo ha dado empresas estatales deficitarias, creadas solo para dar ocupación a afines al MAS.

De ahí es que es imprescindible una Ley de inversiones que brinde garantías a quien deseen invertir en nuestro país y con la instalación de empresas aporten a disminuir el desempleo, problema que agobia a la mayoría de la población. Es, pues, urgente que los poderes Ejecutivo y Legislativo se esmeren para aprobar esa norma y otras para que Bolivia ingrese al camino del progreso, relegando ideas utópicas y fracasadas como las que inducen hacia el socialismo.

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