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Nuevas ofensivas del contrabando

La economía del país se encuentra en estado de guerra permanente y en ese enfrentamiento están involucrados otros países, vecinos o lejanos. En dicho conflicto, Bolivia no solo tiene un escenario de guerra, sino varios que están en las fronteras, por donde contrabandistas tratan de hacer ingresar productos y apoderarse de nuestros mercados de consumo. A la par, esa fuerza contraria, desea convertirse en el principal abastecedor del país.
Naturalmente, en ese enfrentamiento cada fuerza tiene sus estrategias y tácticas, así como su propio Estado Mayor que planea cuándo va a atacar, y cuándo va a retroceder. Es decir, se trata de estar atento para pasar a la ofensiva o la defensiva. A la vez, es preciso comprender que los ejércitos de contrabandistas tienen su servicio de inteligencia en materia económica y tienen la idea de que para obtener la victoria es preciso conocer a fondo al rival.
Las consecuencias de esta lucha contra el contrabando son de gran magnitud, debido a que sucede en varios frentes, por la grande extensión de las fronteras. Además, un factor a favor de los contrabandistas es que cuentan con agentes de información dentro de la nación que es víctima del ataque.
Esas observaciones son producto de lo que ocurre en Bolivia, que es víctima de las fuerzas del contrabando. Es más, éstas han comprobado que no resulta muy difícil introducir productos de manera irregular y, a la par, los mercados de consumo interno han dejado de ser abastecidos por la producción interna, a pesar de que necesita a diario, por ejemplo, más alimentos.
Por ello se puede afirmar que nuestro país está perdiendo esa guerra, debido a que las fuerzas encargadas de la defensa nacional carecen de estrategias acertadas para solucionar el problema. Más aún, no tienen las armas necesarias para combatir al poderoso contrabando con eficacia.
En efecto, en un caso, antes de que salga la producción de frutas nativas, ya las frutas de países vecinos han llenado los mercados de consumo. De esa manera, disminuye la producción de fruta nacional y deja de ser consumida por nuestra población. Más aún, los agricultores ya no quieren vender su producción debido, a que la competencia con precios baratos los deja en la ruina. Al respecto, basta mencionar que la manzana extranjera se empezó a importar hace unas décadas y ahora se ha apoderado del mercado de consumo, no obstante que tiene alto precio y baja calidad.
El panorama empeora, pues los contrabandistas están listos para invadirnos con duraznos, paltas, peras y otras variedades. Lo peor es que la fruta nativa está desapareciendo de los centros de abasto y la alimentación de la población va de mal en peor y con precios elevados. Al respecto, sería bueno que el gobierno actual haga conocer políticas para revertir este estado de cosas. Y lance una contraofensiva en todos los escenarios por donde ingresan productos de contrabando, para que los bolivianos, por ejemplo, volvamos a comer fruta propia, deliciosa y barata.

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