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Plan Económico de Emergencia

Eric L. Cárdenas del Castillo

En septiembre de 1982, el Gral. Guido Vildoso, último presidente del ciclo militar de gobierno, recibió el trabajo que había encomendado al equipo económico de ese gobierno, encabezado por el Ministro de Finanzas que, con un equipo profesional muy calificado, elaboró el Plan Económico de Emergencia, para encarar la crisis económica que afectaba al Estado boliviano.
Este trabajo fue indudablemente un antecedente del DS 21060 que en agosto de 1985 dictó el presidente Víctor Paz Estenssoro, luego del gobierno de Hernán Siles Zuazo que no pudo encarar el cuadro de deterioro económico y social que ya se sentía en 1982. Las medidas del gobierno de Paz Estenssoro, frenaron el cuadro hiperinflacionario que amenazaba ser uno de los más graves de la historia económica del mundo. Además, el Plan recomendaba tomar medidas inmediatas para eliminar o disminuir a niveles razonables los efectos de la crisis, y que el tiempo durante el cual se provocó esa crisis era de más de 10 años.
Los estudiosos de la grave crisis de ese tiempo y el éxito en su tratamiento, han destacado la autoría de algunos profesionales de la economía, incluso algún extranjero, pero no hacen mención alguna al Plan Económico de Emergencia del gobierno de Vildoso Calderón, que no pudo ser implementado debido a la ausencia de apoyo social, que sí lo tuvo Paz Estenssoro en 1985. Lo que llevó a Vildoso a renunciar a la presidencia y dejar al Congreso de 1980 que elija al nuevo presidente.
Hoy nuestro país, luego de más de más de cuatro décadas, atraviesa por un cuadro de deterioro de la economía, en buena medida con algunos síntomas parecidos al de 1982/1985. Los técnicos que elaboraron el Plan sostenían que los rasgos fundamentales de la economía eran un déficit persistente de la balanza de pagos, disminución en la cuantía y valor de las exportaciones, grave deterioro en flujo de capitales, incremento en el nivel de precios, el déficit fiscal, el tipo de cambio con un valor oficial y otro paralelo, desfinanciamiento de ingresos y gastos, inveterada costumbre de aprobar presupuestos adicionales, las bajas reservas internacionales netas, la deuda externa, ausencia de inversiones externas, entre las variables más importantes.
En cuanto a las propuestas de solución, el Plan proponía la necesidad impostergable de reducir el déficit fiscal, para lo cual propusieron varias medidas, al igual que el control de gastos, el comercio exterior, el área cambiable, el endeudamiento externo, el refinanciamiento de la deuda y la recomendación de que, coniderando que las variables están ligadas entre sí, todo intento de solución debe realizarse en forma global y conjunta, como lo hizo el DS 21060 de 1985.
Si miramos el actual cuadro de deterioro económico, que es negado por las autoridades de gobierno, encontramos que el estudio y propuesta del Plan de Emergencia de 1982, estuviera describiendo los problemas económicos actuales, seguramente con algunas diferencias. Ello debe llevar a las actuales autoridades de gobierno, a considerar seriamente el cuadro de situación en el que se desenvuelve la economía y su repercusión social y la toma de medidas urgentes para enfrentar el proceso de deterioro.
Mantener por razones ideológicas o de interés electoral, un modelo económico que está en franco deterioro, sólo nos llevará a una agudización del proceso que más adelante podría tener un alto costo social y de difícil solución. Es que cuando se analiza una situación grave como la que analizaron en 1982 los expertos que elaboraron el Plan de Emergencia y no se tomaron las medidas recomendadas, el resultado fue la “hiperinflación” de 1982/1985.
Según el discurso propagandístico, estamos bien, tenemos la segunda economía en crecimiento de la región, gozamos de estabilidad de precios, la tasa de desempleo ha bajado, etc., cuando los ciudadanos pagamos ahora más por el encarecimiento de todos los productos importados y los nacionales (con el argumento de la elevación de los precios de insumos que son importados); cuando el precio del dólar se ha elevado a más del 30% y no aparece en el mercado; cuando la mayoría de la población económicamente activa, está en el sector informal, etc. Entonces hay una distancia entre el discurso y la realidad.
Estamos aún a tiempo de encarar el cuadro de deterioro económico con medidas efectivas y oportunas, ya que toda anomalía tratada eficaz y oportunamente, ha de tener resultados positivos, pues no debemos olvidar que la historia es la maestra de los pueblos.

El autor es Abogado, Politólogo, escritor y docente universitario.

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