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Algunas voces discordantes

Severo Cruz Selaez

Algunas voces discordantes, que resurgieron de la izquierda y la derecha, no hicieron otra cosa que confundir a la población, preocupada por el elevado costo de vida. Sus discrepancias con el ejecutivo que se esfuerza por vencer los escollos sembrados durante veinte años, profundizaron la incertidumbre. Además, han empañado la imagen de quienes conducen el país. Parece que estuvieran asumiendo consignas de ciertos disociadores con epicentro en el trópico. Trataron de inviabilizar el curso de la historia. El objetivo quizá fue acabar con el nuevo ciclo político, inaugurado hace algunos meses. Con la apertura económica que posibilitaría la llegada de inversión extranjera. Que sus operaciones, en determinados proyectos de interés nacional, incrementarían la recaudación fiscal del Estado, dando prioridad al bienestar social.
Plantearon, en este contexto, que el gobierno dé un paso al costado, ante la escasez de combustibles. Las filas de transportistas ratifican la crisis de ese producto. El país no tiene dólares para importarlos. Problema que no fue provocado por el actual, pues tiene su origen en el pasado socialista. “Posiblemente este año o el próximo Bolivia no solo importará gasolina y diésel, sino que también una parte de gas natural y Gas Licuado de Petróleo, pero con precios internacionales”, señaló, hace rato, el consultor energético Álvaro Ríos. Se impone, de una u otra manera, esa realidad.
Los adversarios del gobierno posiblemente tienen al sustituto del actual mandatario. Por estrategia se resisten a mencionar su nombre. Uno que tendría “varita mágica”, para revertir la desastrosa realidad. Creen que es sencillo salir, de un plumazo, de la crisis económica generada por los emisarios del Socialismo Siglo XXI. La solución no está a la vuelta de la esquina, demandará tiempo y lucidez. Particularmente vocación de servicio a la Patria, deponiendo mezquindades políticas. La debacle económica ha frustrado los propósitos de alcanzar días mejores. “Que durará por siete años”, a partir de 2026 obviamente, según el analista en temas fiscales y presupuestarios, René Martínez. He ahí la verdad histórica. Coyuntura que difiere mucho, con los tiempos de bonanza económica. Entonces llovían dólares y ahora se impone una terrible escasez. Entonces se despilfarraba y además se permitía la corrupción. Surgieron nuevos ricos.
Tienen derecho a expresarse, quienes se consideran opositores, pero no tienen derecho a propalar versiones interesadas. Menos a mentir. Solo con la verdad lograremos avanzar por el bien común. Tampoco se debería echar lodo, sin prueba, a quienes protagonizan la historia. No tienen derecho a jugar, por último, con el destino del país, que conlleva el destino de once millones de bolivianos.
En suma: la Patria, como en los albores de su independencia, hace 20l años, tiene las arcas vacías, como los bolsillos que mostró el presidente Paz. El país requiere, por lo visto, el concurso de todos los que viven en su santo regazo.

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