La actual Constitución Política del Estado (CPE), puesta en vigencia en 2009, durante el gobierno “masista” de Evo Morales Ayma, finalmente ha empezado a ser objeto de cuestionamientos por parte de la opinión pública. Y se plantea su reforma o sustitución por otra.
En su campaña electoral, Rodrigo Paz ofreció en dos oportunidades reformarla y después como presidente habló de una “reforma parcial”. En esa forma, se puso en primer plano el análisis de esa Constitución y, por tanto, se han producido algunas opiniones al respecto. Al respecto, es posible intervenir con unos aportes.
En primer lugar, la Constitución del año 2009 es idealista. Pero hay que tomar en cuenta que el idealismo tiene dos corrientes: el idealismo subjetivo y el idealismo objetivo. Esta Constitución, ha sido concebida por el idealismo subjetivo, vale decir que es producto exclusivo de la mente humana, mientras la segunda se originaría en un ser supremo, lo que significa que se confunde el movimiento de la sociedad con el movimiento de la mente. Por tanto, la Constitución es producto de los deseos y voluntad de sus autores, así como de su aplicación. No refleja la realidad social boliviana, ni del mundo.
El primer artículo de la CPE, expresa que “Bolivia se constituye en un Estado de Plurinacional…”, lo cual significa que deja de ser Nación y se convierte, simplemente, en un Estado. No se entiende si se trata de un Estado sin nación o una nación sin Estado.
Enseguida de ese galimatías, esta Constitución dispone que, a partir de su cumplimiento, es plurinacional. Sostiene, así, que “Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo…”, lo cual significa que todo es pluralista y que, como todos juraron dar cumplimiento a la CPE, que, además, fue aprobada con un referéndum, todos los ciudadanos bolivianos deben pensar en forma pluralista. Por ello también significa que esa CPE está destinada a controlar el pensamiento de los ciudadanos.
Ese pluralismo se extiende a todas las actividades del país. Determina que hay “pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico…”. (Sic).
Como consecuencia de esa disposición constitucional, por ejemplo, la economía plural que se aplicará en Bolivia es, al mismo tiempo, feudal, capitalista, socialista, comunitaria y cualquier muestra que pueda inventarse. Igual cosa ocurre con el pluralismo jurídico, que permite se aplique en el país la justicia indígena, capitalista, democrática, la del socialismo soviético, la del nacionalismo, la del comunismo ruso y cualquier otro, creando un verdadero caos o sea la desintegración general del país. Entre otros, al mismo tiempo, desconoce la propiedad privada en forma abstracta y la niega en forma concreta.
Ese pluralismo, ha sido denominado también como “diversidad” en todas las actividades, por otros gobiernos. Lo más notable es que ha desintegrado al país y conducido al caos en todos los sentidos señalados por el Artículo 1 de la Farsa Magna. Como resulta lógico, el país no está dividido en dos o tres partidos políticos, sino en doce millones de partidos, pues cada cual tiene su propia idea política.
Finalmente, es obvio decir que no solo es necesario reformar ese documento, sino que es aún más obligatorio cambiarlo en su totalidad, en especial en los artículos determinantes. Y es que frena en todo sentido el desarrollo del país y su objetivo es hacerlo marchar hacia atrás, como ocurría con las manecillas del reloj de la Plaza Murillo de la ciudad de La Paz.
Necesidad de cambiar la Constitución del MAS
Luis Antezana Ergueta
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