Hoy, muchos estudiantes utilizan la tecnología para comunicarse de manera inmediata. Los teléfonos celulares, las redes sociales y las aplicaciones de mensajería instantánea permiten redactar y enviar mensajes en cuestión de segundos. Esta inmediatez ha transformado radicalmente la expresión escrita, especialmente entre los jóvenes.
Diariamente, los estudiantes redactan textos sin reparar en las reglas gramaticales u ortográficas; en muchos casos, inician oraciones con minúscula y omiten las mayúsculas en nombres propios de personas o lugares. Desafortunadamente, esta práctica digital se convierte en un hábito involuntario que luego se traslada a sus cuadernos, exámenes y trabajos escolares.
Además, el uso excesivo de abreviaturas, emoticonos y palabras incompletas se ha vuelto la norma en la comunicación digital. Expresiones como «q» en lugar de «que» o «xq» en lugar de «porque» agilizan la interacción, pero perjudican notablemente el aprendizaje de la escritura formal. Como consecuencia, los estudiantes pierden paulatinamente la costumbre de escribir correctamente.
En el aula, los docentes observan que los alumnos enfrentan serias dificultades para redactar textos claros: algunos no emplean las mayúsculas iniciales, otros no estructuran ni separan las ideas de forma adecuada y la mayoría no reconoce la importancia de la precisión lingüística. Esto no solo demerita la presentación del texto, sino que obstaculiza su total comprensión.
Frente a esta situación, es fundamental comprender que la tecnología no es perjudicial en sí misma. Si se la utiliza de manera estratégica, puede transformarse en una herramienta didáctica valiosa. En la actualidad, existen aplicaciones, plataformas educativas y correctores inteligentes que contribuyen a mejorar la redacción y a reforzar las reglas ortográficas. Por lo tanto, el desafío radica en usar los dispositivos con responsabilidad. Los estudiantes necesitan aprender a diferenciar el registro informal de las redes sociales del estándar exigido en el ámbito académico. Dominar el uso correcto de las mayúsculas, la acentuación y los signos de puntuación es indispensable para lograr una comunicación efectiva.
Finalmente, el perfeccionamiento de la escritura no debe limitarse a una mera obligación escolar, sino ser entendido como una competencia esencial para la vida. Saber escribir correctamente permite expresar ideas con claridad, participar activamente en la sociedad y desarrollar el pensamiento crítico. Por ello, resulta imperativo practicar de forma constante, tomar conciencia de nuestras producciones escritas y respetar las normas del lenguaje.
Tecnología y escritura en los estudiantes
José Luis Fuentes Quispe
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