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Los franceses Larroque y Le Chartrier en Mejillones

José E. Pradel B.

El año 1863 marcó un punto crítico en las relaciones internacionales entre Bolivia y Chile. La ocupación progresiva de los territorios bolivianos en la costa del Pacífico había alcanzado ya la bahía de Mejillones, lo que generó una tensión creciente entre ambos países. En mayo de ese año, el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bustillo, presentó a la Asamblea Extraordinaria reunida en Oruro el documento intitulado: ‘Memoria que el Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia. Presentada a la Asamblea Extraordinaria, reunida en Oruro en mayo de 1863 Sobre la cuestión de Mejillones’ (1863). Como consecuencia, se promulgó la Ley del 5 de junio, que autorizaba al Poder Ejecutivo a declarar la guerra a Chile.
En este contexto, los periódicos ‘El Telégrafo’ de La Paz y ‘Voz de Bolivia’ de Oruro publicaron una carta elaborada por el ingeniero francés Luis Larroque, quien ofreció información detallada sobre los depósitos de guano en Mejillones. Aunque no se cuenta con datos biográficos del autor, Larroque dejó un valioso registro técnico. En el inicio de su nota señaló: “…tengo motivos para creer que se encuentra alrededor del Morro Moreno, situado a ocho o diez leguas al sur del Mejillones, depósitos de huano que pueden ser mui ricos a causa de la semejanza de forma y composición que presentan estos dos puntos de la costa…”.
Por otro lado, sobre los explotadores de guano, escribió: “…he venido en cuenta de que los esplotadores actuales tienen una tendencia a diseminar sus trabajos con el objeto evidente de asegurarse la propiedad de una mayor estensión de terreno y, por consiguiente, exijir una indemnización…”. Como reflexión final, comentó: “…es como el Gobierno podría imponer un impuesto máximum la estracción de una materia que no se agotará por mucho tiempo”. A raíz de esta nota pública, el gobierno chileno contrató a Larroque para elaborar un estudio más minucioso. El resultado fue el folleto ‘Informe sobre los depósitos de guano de Mejillones presentado al Señor Ministro de Hacienda’ (1863), en el que destacó la guanera boliviana denominada Chipana, explotada entonces de manera subterránea.
Posteriormente, en 1867, otro francés apellidado Le Chartrier, capitaneó un bastimento que fue empleado por el Dr. José María Molina con el objetivo de tomar muestras, reunir datos y trasmitir conocimientos de la extensión de las guaneras de Mejillones, así como sobre la cantidad y naturaleza del guano. Al respecto, Molina escribió: “El Sr. Le Chartrier tuvo la bondad de aproximar la nave a las costas, pues el temporal en que tan solo reinaba una suave brisa, lo permitía; y entonces pudimos ver diseñarse sobre el espacio los contornos de aquellas más que medianas moles, pudimos ver mostrarse separadamente los perfiles de distintas cimas, hacerse más y más apreciables, perceptibles las diferencias de distancia, desaparecer ese aspecto chato, plano, aplastado del primer aborde…”, publicado en el periódico paceño ‘La Época’.
Sin duda, las observaciones de Larroque y el apoyo prestado por Le Chartrier a las autoridades bolivianas no solo aportan datos técnicos sobre la riqueza guanera de la región, sino que también revelan la contribución de diversos franceses al conocimiento y desarrollo de las costas bolivianas antes de su ocupación definitiva en 1879.

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