InicioSeccionesEditorialInsistentes rumores sobre prórroga y golpe

Insistentes rumores sobre prórroga y golpe

Desde el principio del gobierno de Luis Arce, sus seguidores han estado insistiendo sobre un inminente golpe de Estado, sin embargo, todas esas versiones terminaron siendo risibles anuncios. Esas afirmaciones resultaron delirios de persecución de algunos asesores oficialistas, cuyos presagios no se hicieron realidad y, en esa forma, no se cumplió la sentencia que dice “que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Después de tanta denuncia, finalmente, en junio del año pasado, en medio de una crisis política, el general Zúñiga protagonizó un primer intento de insubordinación y dijo que trataba de cambiar el gobierno, debido a que la situación del país requería un cambio de autoridades. Al empezar esa tentativa, el jefe golpista dijo que había conversado esa tarde con el presidente y poco después abandonó el motín. Ahora recién se intensifican las acciones judiciales y la mayoría de los acusados niegan las acusaciones y todo coincide en que ese movimiento de insurrección, muy mal planificado, fue fallido.

Cualquiera fuese la interpretación que se da a ese episodio, el supuesto golpe no pasó de ser una intención producto de la crisis política que vive el país, por los desgobiernos de Evo Morales, que causó el resquebrajamiento del orden social.

En efecto, ese falso motín fue fruto de una situación crítica que viene desde que Evo Morales negó la validez del referéndum que prohibía la prórroga presidencial en forma indefinida, y su participación a la mala como candidato presidencial para las elecciones de 2019.

Los problemas que creó el MAS de Morales, no fueron solucionados por la pasantía presidencial de Jeanine Añez. Al contrario, los agravó por no cumplir con los objetivos que planteó la insurrección popular que la llevó (casualmente) a la presidencia. Entonces, la crisis política general que atravesaba el país, defenestró a la mandataria y eso originó el gobierno de Luis Arce, heredero de una increíble masa de problemas.

Pero el nuevo gobierno, en vez de cumplir las leyes de la insurrección, agravó el estado de cosas y terminó en un callejón sin salida, naturalmente, como el gobierno de Añez. Por tanto, Arce heredó una crisis irresuelta que lo devoró, al igual que a Jeanine, tanto en el fondo como en la forma. El gobierno de Arce fue lo mismo o peor de lo que fue el de Añez y quedó atrapado en los problemas, igual que la mandataria.

Esa crisis continúa desde hace seis años y no ha tenido solución, por lo que las causas que la determinaron siguen latentes y creando nuevos episodios, como el del general Zúñiga, que no pasa de ser producto de la insurrección de 2019. Es más, esa crisis no solo produjo esos problemas, sino que los seguirá produciendo hasta que se cumplan los objetivos del desarrollo social y político del país y hasta que no se tenga en cuenta la variabilidad de las cosas y la transformación ininterrumpida de ellas.

El general Zúñiga es, en cierta forma, nada más que una expresión social que busca solución, fue una casualidad. Detrás de él están muchos otros. Pero por más que sean llenadas las cárceles con nuevos personajes, el espíritu de rebelión seguirá vigente. Inclusive si el nuevo gobierno a ser elegido en agosto no da soluciones.

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