Bolivia podría comenzar a importar gas natural a partir de 2029, debido a que las proyecciones oficiales advierten que la producción nacional podría igualarse con la demanda interna, situación que llevó al Gobierno a autorizar la compra de este energético en el exterior para consumo propio y generación de electricidad.
La viceministra de Hidrocarburos, Tatiana Genuzio, advirtió que el país enfrenta una reducción progresiva de su capacidad de abastecimiento, como consecuencia de la insuficiente actividad exploratoria durante las últimas dos décadas y de los plazos necesarios para incorporar nuevos campos productores.
Según explicó, el desarrollo de un proyecto hidrocarburífero requiere entre cinco y siete años desde las labores iniciales de exploración hasta el comienzo de la explotación comercial, lo que limita las posibilidades de revertir a corto plazo la disminución de la producción.
La autoridad precisó que las estimaciones para 2029 corresponden a un escenario en el que la oferta nacional dejaría de cubrir plenamente el consumo interno, por lo que sería necesario recurrir a importaciones para evitar dificultades en el suministro.
Ante este panorama, el Gobierno promulgó el lunes 26 de octubre el Decreto Supremo 5755, que autoriza excepcionalmente la importación de gas natural (GN) y gas natural licuado (GNL) para consumo propio y generación de electricidad, en el marco de la emergencia energética y social.
La disposición permite que personas naturales y jurídicas, tanto públicas como privadas, adquieran estos combustibles en el exterior para abastecer sus operaciones y actividades productivas, bajo las condiciones establecidas por la normativa.
Genuzio informó que el Ejecutivo también trabaja en un proyecto de Ley de Hidrocarburos, cuya elaboración se encuentra prácticamente concluida, con el propósito de introducir cambios en el sector y atender las dificultades relacionadas con la producción energética.
Paralelamente, se prevé ampliar la participación de fuentes renovables en la generación de electricidad, debido a la elevada dependencia del sistema eléctrico nacional respecto del gas natural.
La viceministra sostuvo que estas medidas buscan postergar el momento en que Bolivia deba recurrir a importaciones para cubrir su demanda, aunque reconoció que los resultados dependerán de las acciones que se adopten para incrementar la oferta energética.
El escenario previsto para 2029 constituye una advertencia sobre la capacidad futura de abastecimiento del país y plantea la necesidad de acelerar las inversiones en exploración, diversificar las fuentes de energía y reducir la dependencia del gas natural.
