InicioSeccionesEditorialLa nacionalización minera de 1952

La nacionalización minera de 1952

Un acontecimiento histórico es la nacionalización de la gran minería del estaño el 31 de octubre de 1952. Dicho suceso fue producto de décadas de preparación. Recordemos el asunto.

En el siglo pasado, el industrial minero Simón Patiño se había convertido en millonario a nivel mundial, gracias al estaño boliviano. Y pasó a tener notable influencia en la política boliviana. Al mismo tiempo, nació una oposición que pedía nacionalizar la minería de los llamados «Barones del Estaño»: los magnates mineros Simón I. Patiño, Mauricio Hochschild y Carlos Víctor Aramayo.

El primero en enunciar esa idea fue el abogado José Luis Tejada Sorzano, en su libro, “Después de la crisis” (Londres, 1909). Al parecer, esa obra quedó sin mayor circulación hasta que el autor, más tarde, ingresó al Partido Liberal y fue presidente de Bolivia en 1934. El problema minero no tuvo mayor impacto, hasta que el gobierno de José Gutiérrez Guerra enfrentó una nueva crisis internacional y Bolivia quedó sin dinero para atender las necesidades del país. El Ministro de Economía entonces planteó la nacionalización de la minería, motivo por el que Gutiérrez Guerra fue objeto de enérgica oposición y crítica.

Por un golpe de Estado del Partido Republicano, el poder quedó en manos de Bautista Saavedra. El nuevo gobierno hizo intentos superficiales para solucionar la crisis minera, pero le fue imposible por la oposición de Daniel Salamanca, que se alió al partido Liberal. El mismo problema enfrentó el presidente Hernán Siles y la cuestión de la nacionalización quedó pendiente hasta después de la Guerra del Chaco.

El coronel Germán Busch dio un golpe de Estado a David Toro, mostrando intenciones de solucionar el problema, pero desvió su atención a asuntos secundarios y formó su gabinete de ministros con abogados de la oligarquía minera, quienes le hicieron firmar decretos a favor de los grandes mineros.

Pero, por consejo de varios nacionalistas, Busch dictó el decreto de 7 de junio de 1939, primer gran paso hacia la nacionalización de las minas. Tal determinación causó revuelo y las masas populares salieron a las calles, en apoyo a la nacionalización por medio del control de divisas. Fallecido Busch, se hizo cargo del poder el general Carlos Quintanilla. Después, resultó electo el general Enrique Peñaranda, quien además de seguir la política de Quintanilla, aseguró el poder de la oligarquía, o sea no tocar la minería. Y ante una huelga de mineros, se produjo la  llamada “masacre de Catavi, que precipitó un golpe de Estado a la cabeza del coronel mayor Gualberto Villarroel y el MNR.

Este gobierno dio continuidad al decreto de 7 de junio y encaminó  una reforma agraria, medidas que causaron una crisis política que culminó con una rebelión social y el asesinato de Villarroel. Después de levantamientos campesinos, el MNR participó en elecciones generales en 1951, pero el triunfo de Víctor Paz Estenssoro fue desconocido. Es más, el gobierno anterior renunció y dejó el poder a una Junta Militar, lo cual provocó la insurrección del 9 de abril, que puso al MNR en el poder. El 31 de octubre de 1952 nacionalizó la minería, expulsando del poder del Estado a la oligarquía minera, por lo que Bolivia pasó de la condición de colonia a la de nación.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES