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Psicología del espacio

La casa como espejo de nuestra mente

Por: Yara Alejandra Calderón Pereyra

 

 

Nos levantamos cada día, observamos a nuestro alrededor y lo primero que vemos es el lugar donde habitamos. Sus objetos, sus colores. Cada parte nos recuerda cómo llevamos nuestras vidas. Algunos espacios más ordenados que otros. Más limpios. O también un tanto desorganizados. Y así recorremos cada parte de nuestro hogar, que contiene nuestras expresiones y peculiaridades más íntimas.

Para el Feng Shui, una disciplina ancestral de armonización energética entre el ser humano y su entorno, la casa no es solo un refugio físico ni un contenedor de muebles, es un espejo de nuestra mente, nuestras emociones y nuestro estado interior, reflejando silenciosamente cómo nos relacionamos con nosotros mismos, cómo procesamos nuestros pensamientos y cómo nos abrimos ante la vida.

Cada zona del hogar está vinculada a aspectos determinados de las experiencias humanas y personales, hablando a través de su lenguaje simbólico:

La entrada del hogar: Representa la forma en que nos presentamos ante el mundo y cómo recibimos las oportunidades. Entrada despejada, mente abierta.

La cocina: Es el centro del alimento y el afecto. Simboliza la nutrición emocional, la vitalidad y la abundancia que nos permitimos recibir.

El dormitorio: Refleja el descanso, la intimidad, la relación de pareja y el amor propio. Un dormitorio saturado suele reflejar agotamiento emocional.

El baño: Representa nuestra capacidad de soltar, purificar y dejar ir lo que ya no sirve.

La sala de estar: Es el espacio de la convivencia y el diálogo. Muestra la calidad de nuestros lazos sociales y familiares.

Que significan las averías domésticas?

En el plano holístico, cuando un objeto o instalación falla recurrentemente, está señalando una fuga o bloqueo de energía en nuestro campo personal.

– Cortocircuitos y electrodomésticos quemados, reflejan agotamiento extremo, estrés mental, ansiedad o ira reprimida que sobrecalientan el ambiente y saturan el sistema nervioso.

– Relojes que se detienen muestran resistencia al paso del tiempo, miedo a evolucionar o apego al pasado.

– Espejos rotos simbolizan grietas en la percepción de la realidad o pérdida de claridad en la propia identidad.

– Goteras y fallas de agua. El agua rige las emociones. Las goteras representan cargas abrumadoras y fugas de energía vital; mientras que los problemas de suministro reflejan bloqueos para recibir afecto y abundancia.

– Humedad en las paredes, habla de tristezas guardadas, llanto no expresado y tensiones reprimidas por miedo al conflicto.

– Manchas de moho, representan situaciones tóxicas, rencores o secretos familiares estancados sin salida.

– Tuberías tapadas simbolizan la dificultad para procesar, soltar y eliminar aquello que ya cumplió su ciclo.

Por ello, sanar la casa es un acto profundo de amor propio y autoconocimiento. Debemos estar atentos a las señales que nos envía nuestro hogar, para restablecer nuestro camino hacia la armonía y el equilibrio.

Cada vez que ordenamos, limpiamos, reparamos una gotera, o ventilamos cada esquina oscura de nuestras habitaciones, le enviamos un mensaje directo al subconsciente recordándole que es momento de ordenar nuestro mundo interno, para lograr una nueva versión de nosotros mismos.

Mover la energía en el hogar, es mover la energía de nuestra vida. Reafirmándose la antigua sabiduría oriental que nos recuerda que “el hogar no es solo un refugio, sino una extensión de nuestro propio cuerpo”

Sobre la autora: Es Comunicadora Social, Coach Empresarial, Consultora Tech, Especialista en Marketing Digital y Contenidos Multimedia; y Terapeuta Holística e Integrativa.

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