Nuevo tiempo

Severo Cruz Selaez

Bolivia ha iniciado un nuevo tiempo, de encuentro, amistad y cooperación, con la visita oficial del presidente chileno José Antonio Kast, a la sede de gobierno. Un acontecimiento de relieve. Marcará, en adelante, nuevos derroteros, en consonancia con los acuerdos bilaterales suscritos, que abarcan diferentes temas. La perspectiva es lograr resultados favorables, para ambos países sudamericanos. Ojalá se hagan efectivos tales resultados y nos permitan construir un mundo de entendimiento. Que se imponga la voluntad política para encararlo.
Fue trascendental la llegada del líder que representa a un país competitivo. Que alcanzó mayor desarrollo, además, entre las naciones del subcontinente, según el Índice de Desarrollo Humano de la Organización de las Naciones Unidas. Con menor porcentaje de pobreza, según informes del Banco Mundial. La inyección de capitales foráneos fue determinante para tal reducción. Es el más atractivo de América Latina, para la inversión extranjera directa. China es el principal socio comercial y mayor aliado económico de Chile. Estados Unidos se ubica en el segundo lugar. Minería es la actividad industrial y exportadora más importante del vecino. Es el mayor productor mundial de cobre y litio.
Se impone un tiempo de esperanza, para lograr objetivos comunes. Para avanzar hermanados, por las rutas de la historia contemporánea. Sin detenernos en el retrovisor del pasado. Posiblemente surjan voces discordantes, que no coincidan con nuestras afirmaciones. Las nuestras están exentas de prejuicios políticos. Quedó atrás, en consecuencia, el aislamiento al que fue sometida Bolivia, por gobiernos anteriores. Nada menos por veinte años. Creían, entonces, que Bolivia era una isla, sin vecinos próximos con quienes debía estrechar amistad. Se descartó toda iniciativa de acercamiento, con gobiernos antagónicos a sus tendencias político – ideológicas. Solo se estrecharon vínculos, según la consigna política, con gobiernos afines al Socialismo Siglo XXI. Enviaron, a uno de ellos, toneladas de alimentos, a título de solidaridad, mientras la ciudadanía del país, sobrevivía con cacerolas vacías. Con un elevado costo de vida, que frustraba todo signo de bienestar social. Con sueldos y salarios que habían perdido su poder adquisitivo. Con irrisorias rentas, los jubilados.
El objetivo de la coyuntura, es construir un futuro compartido, entre Bolivia y Chile, por el bien común. Diferencias históricas las hay, pero no es el momento, ni la circunstancia, para avivarlas. El momento está destinado para construir, en una acción conjunta y extremando esfuerzos, puentes de entendimiento, de cooperación y solidaridad, para promover un venidero mejor. Erradicando, en lo posible, las acciones delictivas, que empañaron la imagen de ambos países. Para superar los problemas que atingen, en la hora presente, a los dos pueblos. Acá no tienen cabida las ideologías excluyentes ni las directrices de quienes van en contra ruta. Ni los radicales que exigen resultados inmediatos.
En suma: que todo acuerdo que se haya suscrito, entre el gobierno de Paz y de Kast, redunde por el bien de ambas naciones.

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