Juan Viloria desmantela la carpa que le dio cobijo durante los últimos cuatro meses. En una de las calles adyacentes al estadio César Nieves, en Catia La Mar, recoge poco a poco las pertenencias que logrado conseguir: un ventilador, unas colchonetas y varios botellones de agua.
Las cosas se acumulan junto a un matero, en un espacio que antes ocupaba una caminería. La carpa azul que protegió a su familia durante semanas está a punto de desaparecer. Su próximo destino es una vivienda temporal en Ciudad Caribia, un urbanismo ubicado entre Caracas y La Guaira, cuya entrada principal está en la autopista que une la capital venezolana con el litoral central.
“La verdad es que no sé qué nos espera, pero pido que sea mejor que esto”, señaló Viloria mientras se prepara para abandonar el campamento.
Viloria, junto a su esposa, dos hijos y su padre, conforman una de las 336 familias que comenzaron a ser trasladadas el 18 de octubre desde el centro deportivo de Catia La Mar hacia las viviendas temporales construidas en Ciudad Caribia, como parte del plan Venezuela Renace, impulsado por el gobierno para atender a quienes quedaron sin techo a consecuencia de los terremotos del 24 de junio.
Viloria perdió su vivienda en el urbanismo Hugo Chávez, en Playa Grande. También perdió a una de sus hijas y a su madre. Ahora, después de cuatro meses de incertidumbre, comienza otra etapa de su vida, esta vez bajo un techo distinto y lejos del lugar donde vivía antes de la tragedia.
Al día siguiente de la mudanza, contó a El Pitazo, por vía telefónica, cómo fue su llegada a la nueva residencia. “Son unas casitas pequeñitas, pero cómodas. Somos cinco personas en mi familia y, bueno, aquí nos vamos a acomodar. Lo que más valoro es que vamos a tener privacidad, tenemos un baño para nosotros nada más y aquí mismo están en este espacio las camas, comedor, cocina. Está bastante amoblado”, relató.
Las viviendas de Ciudad Caribia tienen una superficie de 36 metros cuadrados, distribuidos en dos habitaciones, un baño y un espacio integrado de sala, comedor y cocina, de acuerdo con la información oficial.
El complejo también cuenta con áreas comunes, parques infantiles y vialidad, mientras las familias reportan que continúan los trabajos para completar el alumbrado público.
El cambio representa un alivio después de semanas de convivencia en un campamento. Sin embargo, la incertidumbre no desaparece con la mudanza.
“Da miedo porque todo lo nuevo como que te asusta, sin embargo, lo vemos con mejores ojos. No es la vivienda definitiva que espero, pero, es una buena opción, una mejor opción que estar en la carpa”, sostuvo.
La reubicación de las familias del estadio César Nieves constituye una primera etapa de la respuesta habitacional que la administración de Delcy Rodríguez ofrece a los damnificados del doble terremoto. (El Pitazo)
Venezuela
Refugiados de La Guaira se instalan en casas temporales
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