Las impopulares modificaciones de Japón a la Ley de la Casa Imperial, que refuerzan las normas de sucesión exclusivamente masculina, entraron en vigor ayer. Se espera que las nuevas reglas traigan cambios históricos a la monarquía japonesa, de 1.500 años de antigüedad.
Los cambios incluyen permitir la adopción de parientes varones lejanos, criados como plebeyos, para que se conviertan en miembros de la realeza y engendren futuros herederos, además de permitir que las princesas conserven su estatus real después de casarse con plebeyos.
Sin embargo, la ley modificada impide que la muy popular hija del emperador Naruhito, la princesa Aiko, de 24 años, se convierta en su sucesora y que sus posibles futuros hijos siquiera lleguen a ser miembros de la realeza.
Los detractores sostienen que las modificaciones discriminan a las personas por su origen familiar o su género y presionan a los miembros más jóvenes de la familia imperial para que tengan descendencia masculina.
La Agencia de la Casa Imperial indicó que los funcionarios están estudiando cómo aplicar las medidas de dicha reforma.
La regla de sucesión exclusivamente masculina significa que la línea debe pasar al hermano menor del emperador, Akishino, y luego a su sobrino, el príncipe Hisahito, de 20 años. El siguiente en la línea después de él es el tío del emperador, de 90 años.
Incorporan a parientes lejanos adoptados para engendrar herederos varones.
La ley reformada permite la adopción de descendientes varones solteros, de 15 años o más, de parientes imperiales lejanos, pero sólo por línea paterna, en una rama de la familia real.
El plan consiste en encontrar candidatos entre familias que renunciaron a su estatus real en 1947, lo que en ese momento buscaba aliviar la carga financiera de posguerra sobre la monarquía. Cuatro de esas 11 familias aún existen, pero están al menos a 36 generaciones de distancia de Naruhito desde que se separaron de un ancestro común por línea masculina hace 600 años, según los funcionarios.
Los esfuerzos del gobierno por asegurarse de que los miembros varones de la realeza estén produciendo emperadores varones provocaron críticas.
Académicos conservadores afirman que hay varios candidatos, hasta ahora nadie se presentó y muchos se muestran escépticos sobre si alguien se ofrecerá voluntariamente. Los expertos también plantean dudas sobre la falta de transparencia en el proceso de selección.
Las princesas pueden seguir siendo miembros de la realeza tras casarse, pero con condiciones.
Antes, las princesas que se casaban con un plebeyo tenían que renunciar a su estatus real y abandonar la familia imperial. La última que lo hizo, aunque de manera voluntaria, fue Mako, una de las dos sobrinas de Naruhito, quien se casó con su novio de la universidad en 2021 y se mudó a Estados Unidos, donde él se convirtió en abogado.
Cinco princesas solteras, entre ellas Aiko y su prima Kako, de 31 años, ahora pueden elegir si permanecen como miembros de la realeza si se casan.
Entretanto, el cambio busca evitar que las mujeres de la realeza se marchen, permitiéndoles continuar con su trabajo y ayudar en las funciones oficiales a medida que el linaje imperial envejece y disminuye. (Independent)
Japón
Entra en vigor reforma que refuerza sucesión masculina
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