Argentina avanza en la implementación de varios gasoductos para que entren en operación en 2029, mientras en Bolivia sigue el debate si aprobar una ley corta o una de largo aliento; hay riesgos de desabastecimiento si no se aprueban normas urgentes, de acuerdo con el consultor energético Álvaro Ríos.
El gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) determinó la nacionalización en 2006 y con ello paró la exploración y sólo se dedicó a la explotación. En todo el período del gobierno “masista” no se hicieron nuevos descubrimientos y tampoco se aumentaron las reservas de gas.
Así señala el exsecretario de Hidrocarburos de la Gobernación de Santa Cruz, José Padilla, en un diálogo con el consultor en energía Boris Gómez Úzqueda y Germán Richter, empresario del sector petrolero.
Ley corta
El gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira anunció la intención de avanzar en una ley corta y una larga para el sector de hidrocarburos, con el objetivo de acelerar la atracción de capitales para el sector.
El analista de hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, sostiene que la ley corta es poco recomendable, el problema no es solo de precios. “Entiendo que probablemente puede ser necesario para las empresas petroleras en el corto plazo, pero para el país es necesaria una visión integral y de largo plazo del sector”, señala en su cuenta @RaulVelag.
Mientras Padilla planteó un proyecto de ley de seguridad jurídica, una corta para acelerar la llegada de capitales privados, y Richter apoyó la sugerencia, pues permitiría reactivar el sector y hará más competitivo el mercado nacional.
Argentina
“El TGN avanza en Argentina con proyecto de gasoducto para inicio operativo en 2029. Presentación de ofertas irrevocable y adjudicación a largo plazo será en noviembre de 2026. Mientras tanto, Bolivia sigue sin norma para importar gas ni condiciones competitivas para el gas en tránsito. Cuidado que en 2029 no solo no haya suficiente oferta nacional, sino que tampoco tengamos acceso a gas argentino por no sacar los decretos necesarios a tiempo”, advierte Ríos.
La energía vuelve al centro del debate económico boliviano. En un contexto marcado por los desafíos de abastecimiento de combustibles, las perspectivas del gas natural y la necesidad de garantizar electricidad competitiva, tres reconocidos especialistas del sector se reunieron para analizar las decisiones que definirán el futuro energético del país.
Germán Richter, empresario petrolero boliviano y analista; Boris Santos Gómez Úzqueda, expresidente del Comité Boliviano de la Comisión de Integración Energética Regional (CIER); y José “Pepe” Padilla, exsecretario de Hidrocarburos de Santa Cruz y exgerente de Exportaciones de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), protagonizaron una conversación que combina experiencia empresarial, conocimiento técnico y visión estratégica.
Nacionalización
Los especialistas coincidieron, por separado, que la nacionalización fue el inicio de la debacle del sector de hidrocarburos, pues no se apostó a la reposición a través de la exploración, sino a la venta, con la explotación.
A pesar de los ingresos millonarios por la venta de gas a la Argentina y Brasil, de aproximadamente 60 mil millones de dólares, los recursos no fueron destinados a la exploración de hidrocaburos, sino a obras sin importancia como el museo de Evo Morales, la sede de la Unasur o canchas de fútbol.
El debate plantea la necesidad de evaluar las políticas aplicadas, sus efectos sobre la producción y las inversiones y las condiciones requeridas para recuperar la capacidad de desarrollo del sector. Los analistas apuntan a la apertura del mercado nacional a la inversión extranjera.
La discusión también pone en perspectiva un desafío fundamental: cómo convertir los recursos naturales y la infraestructura energética en inversión productiva, seguridad de abastecimiento y crecimiento económico sostenible.
En ese escenario, el papel del sector privado, la previsibilidad normativa y la capacidad del Estado para establecer reglas claras adquieren especial relevancia. La competitividad de la industria depende no solo de la disponibilidad de recursos, sino también de las condiciones para explorar, producir, transportar, comercializar y generar energía, según los especialistas.
industria que debe
mirar hacia adelante
El diálogo incorporó, además, las transformaciones que están redefiniendo el sector energético internacional. La innovación tecnológica, la transición energética, la evolución de los mercados y la creciente demanda de electricidad plantean nuevas exigencias para Bolivia y para sus empresas.
En un conversatorio organizado por el Colegio de Ingenieros Comerciales de Oruro, el experto en temas energéticos e investigador Junior Asociado del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo (Inesad), Javier Aliaga, indicó que la provisión de combustibles será un tema complicado, en especial del diésel, por ello recomendó avanzar en la importación de petróleo para las refinerías.
Nuevas generaciones
La discusión resulta especialmente relevante para las nuevas generaciones, que deberán desenvolverse en una economía donde la energía seguirá siendo determinante para la industria, el empleo, la competitividad y la incorporación de nuevas tecnologías.
La experiencia de los tres participantes permite abordar esos desafíos desde distintas perspectivas: la actividad empresarial petrolera, la gestión pública y la integración energética regional.
Sus trayectorias aportan elementos para examinar las decisiones que el país necesita adoptar ante un escenario de cambios económicos y tecnológicos.
Subvención
También coinciden, por separado, que la eliminación a la subvención es una necesidad para atraer capitales externos y reducir los gastos del Gobierno. Autoridades ya indicaron que esta medida permitirá reducir el déficit fiscal.
Richter sostuvo que el problema de Bolivia es estructural, por ello primero se debe avanzar en la eliminación de la subvención y, paralelamente, profundizar los controles de la venta de combustibles para evitar el contrabando.
Precio
Por otra parte, Velásquez indicó, la semana pasada, que el valor en el mercado WTI supera los 100 $us/barril y el Brent bordea los 110 $us. El gas natural en Asia y Europa superó los 25 dólares/MMBTU. La geopolítica mundial está complicada y debería ser mejor valorada por países importadores como Bolivia que además mantienen precios fijos para combustibles.
Por su parte, el analista de la Fundación Jubileo apoya la eliminación de la subvención, no sólo a la gasolina y al diésel, sino también al gas natural, al indicar que en el mercado internacional el valor supera los 20 dólares por millón de BTU, en el mercado interno bordea los 1,3 $us/MMBTU. “No habrá ni recuperación de la actividad exploratoria, ni proyectos de energía renovable”, sentenció.
YPFB
Los analistas apoyan el retiro de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) de la comercialización y sólo convierta en una empresa de exploración que compita con la inversión privada.
“YPFB tiene una enorme estructura burocrática, con duplicidad de funciones, alta politización, está desinstitucionalizada y tiene un monopolio ineficiente de la cadena de valor del sector”, aseguró Velásquez.
Los datos muestran que la producción de gas descendió 60 millones de metros cúbicos (MMMcd) en 2013, pero en 2025 cayó a 28 MMmcd y en 2026 la tendencia continuará a la baja, que posiblemente bordearía los 26 MMmcd.

