InicioSeccionesEconomíaBono demográfico desafía a regiones a planificar su desarrollo económico
Migración interna mira al oriente y occidente pierde gente

Bono demográfico desafía a regiones a planificar su desarrollo económico

> De más de 11 millones de habitantes que tiene el país, cerca de cinco millones se encuentran dentro de la Población Económicamente Activa. La Paz pierde terreno por falta de incentivos y proyectos económicos.

Si partimos de que el bono demográfico significa la Población Económicamente Activa (PEA), que está en edad de apoyar económicamente al país a través del trabajo, así como la base para sostener a poblaciones jóvenes y personas mayores, en Bolivia la situación se complica, pues solo algunas regiones van planificando su desarrollo para atraer capital joven y apoyar su proceso económico, mientras otros miran de palco la fuga del capital humano.
El análisis de los movimientos del bono demográfico y su fuerte centralización en el departamento de Santa Cruz, representa un desafío crítico para la sostenibilidad rural y el ordenamiento territorial de Bolivia, de acuerdo con el investigador y docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Lucio Tito.
En ese sentido, dijo que es fundamental que las Unidades Político-Administrativas (municipios, Gobiernos Autónomos Indígena Originario Campesinos y gobernaciones) cuenten con el acompañamiento técnico de ingenieros geógrafos, ya que la incorporación de estos especialistas es clave para garantizar un ordenamiento territorial eficiente, optimizar el aprovechamiento de los recursos y asegurar la preservación del entorno fisiográfico y geomorfológico de sus territorios.

Ventana demográfica
El bono demográfico es un fenómeno de la geografía humana, en donde la Población Económicamente Activa debe soportar la carga de la Población Económicamente No Activa (PENA), es decir de los que se encuentran entre los 15 a 74 años, aproximadamente, y de los mayores, además tiene que cargar con todo el peso de los servicios sociales, educación y salud, por ello el sector debe recibir especial atención de las autoridades nacionales y regionales, según el Dr. Yuri Sandoval Montes, vicedecano de la Facultad de Ciencias Geológicas de la UMSA y Docente de Geografía Física y Humana de Ingeniería Geográfica.
Según economistas, el bono demográfico es una “ventana de oportunidad” económica generada por un cambio en la estructura de edades de un país, pero que requiere de condiciones para aprovecharla en favor de las regiones.
Sandoval sostiene que se debe generar condiciones para que esa población pueda sostener al sector dependiente, por un lado, además sentar las bases para crear todo un proceso económico, que culmine con el aprovechamiento del bono demográfico.
En esa labor deben participar las instituciones públicas, la población informal, y este último pasar a ser el motor económico del país, resaltó a tiempo de indicar que el Gobierno debe generar mayores oportunidades de empleo, diversificar la economía y generar valor agregado a partir de la producción de la materia prima.
Bolivia resalta en el sector primario, la explotación de los recursos naturales, pero aún falta profundizar el trabajo en el secundario, es decir en la transformación de la materia prima y añadirle valor agregado con la industrialización de productos y dejar de ser meramente exportador de materias primas, reflexionó.
Lamentó que Bolivia se haya acostumbrado a exportar materia prima, desde la colonia, y que hasta la fecha no se haya salido de este círculo por la incapacidad de los gobernantes.

incidencia regional
La falta de iniciativas regionales para implementar incentivos en su población, provoca la migración del campo a la ciudad, así como el traslado de los habitantes a otras regiones del país.
Tito nos muestra el impacto de los movimientos del bono demográfico en las regiones del país (casi 30.000 comunidades, 343 Entidades Territoriales Autónomas), algunas con visión de desarrollo y otras todavía en la planificación.
“El bono demográfico (población en edad de trabajar y producir) está migrando masivamente hacia el eje central, predominantemente a Santa Cruz. En el sector agrario, esto genera un impacto asimétrico”, señaló Tito.
El despoblamiento rural y envejecimiento en el Altiplano y Valles, afecta negativamente a las regiones. Las zonas (Altiplano Norte, Centro y Sur) que alojan población en extrema pobreza, agricultura familiar, producción en sistemas de producción tradicionales, pierden su mano de obra joven y calificada. Esto fomenta el abandono (migración campo-ciudad) de tierras o la atomización en minifundios poco productivos, detalló.
En el caso de los Valles (Valles Cerrados, Valles del Norte, Valles del Centro y Valles del Sur), a pesar de contar con condiciones mejores al del altiplano referente a mejor precipitación, mejores suelos, se ven limitados principalmente por la intransitabilidad carretera, especialmente en época lluviosa, caminos inestables, que perjudican a los productores a sacar sus productos hortícolas, frutícolas, tubérculos y raíces. Muchas veces descomponiéndose sus productos en sus parcelas de producción, muestra la otra cara de la medalla.
También está la presión extrema sobre los suelos de los llanos orientales. La masiva llegada de población y la expansión de Unidades Productivas Agropecuarias (UPA) en Santa Cruz, acelerara la deforestación manifestada por el exministerio de MMAyA (registrando más de 5.6 millones de hectáreas deforestadas) y el cambio de uso de suelo, forzando a producir sin tener estudios especializados edáficos que garanticen producción, principalmente industrial, con rendimientos competitivos a nivel de Sudamérica. Esto empuja la frontera agrícola sobre tierras de vocación forestal, destruyendo ecosistemas clave, explicó.

Oportunidades
de regiones
El experto en temas agropecuarios, sostuvo que, para retener a la población productiva UPA, los 7 macrorregiones de Bolivia y sus 20 zonas agrarias, deben aprovechar sus aptitudes edáficas y territoriales específicas.
Por ejemplo, la macrorregión Altiplano y Valles (Sostenibilidad y Resiliencia), aunque registran menores volúmenes de producción masiva que los Llanos, concentran la mayor cantidad de Pequeñas UPAs (85.07% a nivel nacional), además tienen la oportunidad de liderar la producción de cultivos de alto valor nutricional y de resiliencia climática (papa, quinua, hortalizas y frutales), utilizando tecnologías ancestrales (terrazas, tholares) combinadas con manejo técnico para mitigar heladas y sequías.
Entretanto, la macrorregión Amazonía y Chaco (El Gigante Sostenible) tienen la oportunidad de desarrollar sistemas agroforestales, recolectores y ganadería de bajo impacto ambiental. El uso de especies nativas como el cacao silvestre, copuazú, asaí y castaña permite generar economías estables para los jóvenes, sin destruir la cobertura boscosa, indicó el experto.

Diversificación
productiva
Asimismo, aseguró que la alta concentración de la producción agrícola en los Llanos (más de 15.5 millones de Toneladas Métricas frente a las escasamente 927 mil de Altiplano) demuestra un desequilibrio territorial profundo. La diversificación productiva basada en la capacidad real del suelo es la única vía para que el bono demográfico eche raíces en sus regiones de origen.
Planteó romper el monocultivo y la dependencia mediante la diversificación de la matriz productiva, mediante la promoción de productos de la canasta familiar y frutales plurianuales, distribuyendo la inversión en infraestructura productiva (como proyectos de riego tecnificado y cosecha de agua) de manera equitativa entre las ecorregiones.
Asimismo, sugiere que se debe avanzar en la industrialización local y dar valor agregado a las materias primas. Plantea vincular los saberes tradicionales en alianza con entidades como Prosuco, Agruco y la academia (UMSA, UMSS, UNSXX, etc), con el apoyo de las entidades públicas desconcentradas y laboratorios de investigación.
Tito ve la necesidad de buscar alianzas con un Laboratorio especializado en Edafología para el Ordenamiento Territorial y apoyar a emprendimientos privados para procesar la materia prima en el lugar de origen, generando empleos rurales dignos y estables para la juventud.
La edafología es la rama de la ciencia que estudia la naturaleza, composición, propiedades y formación de los suelos, así como su relación con las plantas y el entorno. Esta disciplina forma parte de las ciencias naturales y ambientales

Análisis comparativo
El investigador sostiene que para entender cómo retener a la población, se debe analizar la distribución física y la capacidad de producción del país.
En conclusión, planificar el futuro de las regiones sin entender la edafología y la vocación de sus suelos condena al país al desastre económico, ambiental y a la migración forzada.
“La descentralización del bono demográfico ocurrirá únicamente cuando los municipios y gobernaciones ejecuten planes de Ordenamiento Territorial con verdadera inversión en tecnología rural, sanidad, semillas e insumos locales”, aseguró.
La Universidad Mayor de San Andrés puede constituirse en el escenario académico para emprender los nuevos sueños y desafíos, por ejemplo, para nuestro departamento de La Paz, que desde 1986 perdió el liderazgo nacional, ahora ocupado por Santa Cruz, señaló.

Educativo
Por otra parte, ante la pregunta de qué si el bono demográfico está preparado para encarar los nuevos retos de la economía, Sandoval precisó que lamentablemente hay un proceso de desincentivo, si se quiere, en el tema educativo, que se arrastra antes de la pandemia.
Ahora la inteligencia artificial (IA) y otras nuevas tecnologías de información y comunicación, en lugar de favorecer a la población estudiantil, la ha perjudicado, debido a que la formación escolar y académica lo dejaron en manos de la tecnología, observó.
“(…) lo que necesitamos es preparar mano de obra, mejorar la formación de nuestros bachilleres, mejorar la ley educativa, por ejemplo, la Ley de Avelino Siñani, que está en un proceso de revisión”, indicó a tiempo de señalar que se debe cambiar ese viejo paradigma de la enseñanza memorística y avanzar en una formación tecnificada.
“Necesitamos mano de obra que pueda enfrentar el proceso de transformación productiva y añadir valor agregado a la materia prima. Es decir, si la madera lo extraemos del bosque y la vendemos como materia prima al mercado internacional, ésta misma va a ganar valor agregado en el extranjero, luego no los van a devolver como mueble fabricado, que provoca fuga de divisas”, explicó.
Mientras tanto, si la misma madera se la procesa en el país y se le da valor agregado, se exporta con calidad certificada y no sólo se evita la fuga de divisas, sino que genera recursos para el país.

La Paz
Por otra parte, en lo que se refiere a la población del departamento de La Paz, Sandoval informó que el Censo del 2024, muestra que la región pierde habitantes entre 5% a 7%. “La fuga de la población joven va con dirección, en primera instancia a Santa Cruz, pero también al exterior”, precisó.
El entrevistado se preguntó ¿qué hace Bolivia y La Paz, particularmente?, que pierden una importante cantidad de habitantes jóvenes, que son los que posteriormente se van a convertir en la PEA
Alertó que el bono demográfico es temporal, en promedio tiene un período de unos 10 años y después se convierte en un fenómeno adverso para el país, ya que no vamos a tener toda la cantidad de población que trabaje, que pueda sustentar a la base de la pirámide poblacional en este caso de 1 a 15 años y también la cúspide, que sería la población mayor.
“El departamento de La Paz tiene que comenzar a generar una serie de iniciativas productivas diversificadas, que vayan más allá de la simple extracción de materia prima y promover otras áreas económicas, fuera de la minería. Por ejemplo, la agricultura, con transformación productiva, así como fomentar la ganadería e industria”, sugirió.

Impacto económico
No aprovechar los bonos demográficos tiene su impacto en la economía de cada región. La afluyente migración de jóvenes hacia Santa Cruz generará el crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB), y la Expocruz es una muestra clara del ofrecimiento económico a los jóvenes, donde presenta una diversidad productiva y oportunidades de negocios.
A pesar de contar con ferias nacionales e internacionales La Paz, todavía no tiene una vitrina como la Expocruz, lo que resta ingresos y divisas, además frena el desarrollo económico departamental.
También están los conflictos sociales, que se registran en la urbe paceña cada cierto tiempo, y no permiten a la población y empresas desarrollar sus actividades económicas de manera regular.
“Por lo tanto, perder población es perder recursos económicos”, apuntó.

Datos
El departamento de La Paz registra crecimiento reducido de su Población Económicamente Activa, que en el mejor de los casos el mayor aumento fue en el cuarto trimestre de 2025, con 1.248.939 habitantes, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Mientras, a nivel nacional, en el cuarto trimestre de 2025 registra 4.888.203 de personas se encuentran en el PEA. En el segundo trimestre de 2026 la cifra alcanza a 4.722,929 personas.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Advertisment -

MÁS POPULARES