En julio pasado el Decreto Supremo 5654 puso punto final a la retención por planilla del aporte sindical en el sector público. Por dicha disposición tales descuentos ya dependen de la voluntad de cada trabajador, vale decir que, si quiere aporta en forma “disciplinada” o no, más aún, cuando muchos protestaban por tales descuentos, alegando que en nada les beneficiaban.
Antes el descuento era ejecutado por planilla, y lo recaudado transferido a las “arcas sindicales”, según varios trabajadores. Ahora se habla de “conciencia sindical” y la dirigencia espera que “sus bases” prosigan aportando de manera voluntaria.
Pero la medida también afectó a la Mutual del Magisterio Nacional que cumple labores de seguridad social a favor de numerosos profesores afiliados. Al respecto, algunos profesores dijeron: “Las autoridades están confundidas, porque nuestros aportes son voluntarios, no van a sindicatos o federaciones para actividades sindicales, por lo que el Estado debiera seguir ayudándonos con el descuento. Recibimos varios beneficios de la Mumanal, No son aportes a favor de dirigencias o entes sindicales, se trata de una actividad de seguridad social”. Por ello respaldan a la entidad aseguradora y piden que las autoridades atiendan su demanda.
Por su parte el Lic. Jaime Peña Cano, experto en la temática, dijo: “En realidad el ente que acoge a profesores que así lo deseen –como afiliados– da beneficios a quienes, al culminar sus labores en las aulas, el Estado no les otorga ni siquiera una nota de conclusión de sus actividades y menos reconoce indemnizaciones, quedando virtualmente en la calle. Es cuando la mutualidad les otorga la indemnización, o sea el Bono de Cesantía, que alivia mucho sus necesidades económicas.
Antes los Fondos Complementarios cumplían dicha labor, pero fueron eliminados y confiscados sus bienes por el gobierno de Sánchez de Lozada, el que sin embargo no frenó y no confiscó los regímenes especiales que, dijo entonces, sí pueden seguir funcionando”. Evocó que dichas Cajas Complementarias eran instituciones más grandes que cualquier banco existente, pues el más fuerte tenía poco más de 20 millones de dólares de capital, mientras el Fondo de los maestros poseía 33 millones.
Hoy los profesores afiliados aportan para recibir un Bono de Cesantía, además de la Cuota Mortuoria, incluso la ayuda social reversible, o sea un préstamo en dinero para que pueda afrontar cualquier contingencia personal o familiar, que lo paga en cuotas en un plazo máximo de tres años. Explicó que, en caso de fallecimiento de un profesor, se otorga la Cuota Mortuoria de hasta 10 mil bolivianos, mientras que la Gestora solamente da 1.800. “La Ley estipula que la actividad de la MUMANAL es legal, y está amparada por una serie de disposiciones”, concluyó a tiempo de exhortar al gobierno que coadyuve con esa labor de seguridad social, para no dejar desamparados a los maestros bolivianos. Es de esperar que el clamor llegue hasta el Ejecutivo.
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