Quienes devastaron el destino nacional, con un denominado proceso de cambio, ahora exigen, al gobierno que apenas tiene nueve meses de gestión, soluciones para dicho desastre. Más parece un chantaje político. Como si los actuales gobernantes hubieran provocado esa situación, que causa la escasez de dólares e hidrocarburos. Una debacle económica que jamás se ha visto antes ni después de 1982. Increíble, pero cierto. Quienes usufructuaron del Poder, hasta el hartazgo, se pasean impunes y propician movilizaciones atentatorias contra la salud, la vida y la seguridad ciudadana. Como pasó durante los 53 días de bloqueos de caminos del pasado reciente. Quizá esperan la conclusión del estado de excepción para volver a sus andanzas
Sectores que tienen a su servicio a ciertos analistas políticos. Que medraron, posiblemente, bajo la sombra del régimen, que se impuso desde 2006. Quienes ahora están empeñados en devolver favores. Buscan, en consecuencia, lavar la imagen de los que generaron la ruina nacional. Reivindican, sigilosamente, las acciones de gobiernos recientes. No lo dicen, pero sus tendencias lo ratifican. Sostienen que todo lo que asume el ejecutivo es un fiasco. Falta que digan que en el pasado inmediato todo fue extraordinario. Sus cuestionamientos son muy frecuentes.
Pero no cuestionaron, con tanta vehemencia, como lo hacen hoy, a los gobiernos de turno que ocasionaron la frustración de millones de bolivianos. Por qué no lo hicieron, cuando tenían la vara alta, para evitar la crisis económica que postergó el crecimiento del país. Probablemente respiran por la herida. Quizá no fueron incluidos en planillas de la administración pública.
Quienes se apoderaron del Poder, al correr 2006, lo hicieron cuando se evidenciaba el auge gasífero, que hizo llover dólares. E hizo el milagro de la bonanza económica. “Cuando vivimos la mayor bonanza de la historia de Bolivia, exportábamos más de 6.000 millones de dólares año”, asegura el analista Raúl Velásquez. He ahí cifras incuestionables. De cuya situación se aprovecharon los “enviados”, para aferrarse del gobierno. Esa realidad fue lograda, por anteriores actores de la política. Entre ellos militares. Y no precisamente por los azules. Aunque algunos no gustan mencionar tal cosa. Son más papistas que el Papa. Fundamentalistas, al extremo. Solo buscan imponer, a rajatabla, su criterio, sin dar opción a otros. Dirán que la nacionalización de los recursos gasíferos fue lo más trascendental. Pero la medida no hizo otra cosa que ahuyentar a la inversión extranjera. Fue una postura que nos dejó en declive. Lo más trascendental radica en el trabajo de gobiernos precedentes al 2006. Ellos nos dejaron certeza económica. Los posteriores despilfarraron. Entonces surgió nuestro infortunio.
En suma: la Patria requiere del concurso de sus hijos, sean del flanco derecho o izquierdo, para construir un país competitivo, como respuesta a los retos de la coyuntura.
Increíble, pero cierto
Severo Cruz Selaez
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