Destacado por su versatilidad en los conocimientos científicos, en una época en que las investigaciones eran aún escasas, la figura de Agustín Aspiazu sobresale en una parte de la obra titulada ‘Antología. Génesis’ (Volumen 2, 1948), elaborada por el extinto Centro ‘Génesis’, así como en el especial difundido en el suplemento literario de EL DIARIO, el 8 de mayo de 1994, con ocasión del ciento sesenta y ocho aniversario de su nacimiento.
Aspiazu, nació el 5 de mayo de 1826, en la población paceña de Irupana (Sud Yungas), en los albores de la vida institucional de Bolivia. Estudió Derecho y se graduó como abogado de la Universidad Mayor de San Andrés el 17 de octubre de 1853. Sin embargo, mientras cursaba sus estudios jurídicos, ejerció la docencia en la cátedra de Ciencias Naturales en el Liceo Bolívar y en el Colegio Ayacucho de la ciudad de La Paz. De esta etapa destaca su temprana inclinación hacia las ciencias, que lo llevó a publicar el texto ‘Curso de Historia Natural’ (1854).
En esta ocasión, sin embargo, rescatamos del olvido un ‘Discurso sobre las ciencias’, pronunciado por Aspiazu en la apertura del año escolar de 1852 y difundido en diferentes entregas en el periódico paceño ‘La Época’, en enero de ese mismo año. En su introducción, señaló: “…mi objetivo en el presente discurso no es otro que el de daros a conocer la utilidad y e grande vuelo que ha adquirido la inteligencia humana con el cultivo de las ciencias”.
Como primer aspecto, abordó la ‘religión’, de la cual manifestó: “…mirad cuantas ventajas y admirables rasgos ofrece la relijión cristiana”. Seguidamente, se refirió a las ‘matemáticas’, destacando que: “…solo el que haya cultivado el ramo de las ciencias exactas, podrá apreciar la grande importancia que tienen sobre los conocimientos humanos”.
Más adelante, al tratar la ‘física’, expresó: “… (es) el ramo que más realce haya dado a la intelijencia humana, de ese ramo que enseña al hombre a esplicar algunas propiedades de los cuerpos y los muchos y variados fenómenos de la naturaleza; de ese ramo, en fin, que así como las ciencias morales tienden a mejorar la condición moral del hombre; así también este tiende a mejorar su parte física”.
Sobre la ‘historia natural’, expresó: “…así como la astronomía nos da conocer la grandeza del Creador, la Historia Natural nos manifiesta su sabiduría. Por doquiera que el naturalista tienda sus ojos, halla siempre aquella mano oculta y sabía que encamina los seres tanto a su desarrollo, como a su multiplicación”.
En cuanto a la ‘geografía e historia universal’, indicó: “…por el estudio de la geografía y sentada una persona en su bufete se halla trasportada ya a los más poblados…”. Sobre la ‘Filosofía’ detalló: “Nos ofrece la imagen de la actividad infinita”.
Por último, sobre la ‘literatura’, señaló: “…contribuye a hacer más tiernas y vivas ciertas impresiones, nos retrata también con claridad las diversas pasiones”. Como conclusión, manifestó: “os he espuesto SS. un lijero resumen de las bellezas y ventajas que nos reportan el cultivo de las ciencias…”.
Es así que, en los albores de Bolivia, Agustín Aspiazu representó una visión integral del conocimiento científico y contribuyó, desde muy joven al desarrollo de la ciencia nacional.
Agustín Aspiazu, gestor del saber científico
José E. Pradel B.
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