Se necesita devolver la dignidad a las Fuerzas Armadas (FFAA) y garantizar que cumplan su misión constitucional sin injerencias políticas, afirmó en entrevista con EL DIARIO, el experto en seguridad y defensa, Jorge Santiesteban Justiniano, al evaluar la situación de la institución militar en un nuevo aniversario de su creación.
El especialista sostuvo que las Fuerzas Armadas deben actuar dentro del marco establecido por la Constitución Política del Estado, las leyes y los reglamentos, además de responder a los objetivos permanentes del país y no a los intereses de una determinada administración gubernamental.
“Que la injerencia política quede a un lado, dándole la institucionalidad que corresponde y le compete a las Fuerzas Armadas”, manifestó Santiesteban.
A su juicio, el respeto a la institucionalidad permitiría que los militares cumplan adecuadamente las tareas asignadas por el Estado, incluidas aquellas de carácter no militar. Sin embargo, consideró que estas últimas deben contar con los recursos materiales y logísticos necesarios y desarrollarse durante periodos claramente establecidos.
Como ejemplo, mencionó la participación de efectivos militares en la lucha contra el contrabando, una actividad que calificó como delicada y transitoria. Señaló que, pese a las limitaciones existentes, las Fuerzas Armadas intentaron cumplir esa labor con los medios disponibles, aunque consideró que progresivamente deberían retornar a sus funciones esenciales.
“Han tratado de cumplir con los escasos medios que tienen, pero ya deberían ser replegadas a su misión de origen”, afirmó.
Santiesteban indicó que una de las principales responsabilidades de la institución militar es preservar la soberanía nacional frente a organizaciones criminales transnacionales que operan en espacios terrestres y aéreos del territorio boliviano.
Según su evaluación, las limitaciones operativas e institucionales de las Fuerzas Armadas son consecuencia de la falta de atención gubernamental, particularmente durante los últimos 20 años de administraciones del Movimiento Al Socialismo (MAS).
El entrevistado afirmó que este periodo dejó a la institución debilitada y sin las condiciones necesarias para responder adecuadamente ante amenazas internas y externas.
“Esas son las Fuerzas Armadas que esperamos: que respondan a la misión constitucional, a los objetivos del Estado y a la sociedad”, expresó.
El experto remarcó que el perfil institucional de las Fuerzas Armadas debe estar orientado a la defensa de la integridad territorial, la soberanía y la dignidad del Estado boliviano.
UNA INSTITUCIÓN AL SERVICIO DEL ESTADO
Diferenció la responsabilidad de las Fuerzas Armadas frente al Estado de su relación circunstancial con los gobiernos de turno. Explicó que las administraciones políticas pueden cambiar, pero la línea institucional de la entidad castrense debe permanecer invariable.
“La diferencia es que pueden pasar cientos de gobiernos en la vida del Estado boliviano, pero lo que no debe cambiar es la línea institucional de las Fuerzas Armadas, que están creadas para la defensa del país”, señaló.
Agregó que la misión de defensa nacional debe mantenerse independientemente de la orientación ideológica o política del gobierno que se encuentre en funciones.
“Esa línea de Estado no debe cambiar por ningún gobierno, sin importar el color político de la administración que ingrese. Debe mantenerse la defensa del Estado y de la soberanía nacional”, enfatizó.
Para recuperar la fortaleza institucional, Santiesteban planteó que el Gobierno asuma la responsabilidad de dignificar a las Fuerzas Armadas y corregir las acciones políticas que, según su criterio, afectaron su identidad y funcionamiento durante anteriores administraciones.
Como antecedente, durante los gobiernos del MAS surgieron cuestionamientos sobre la relación entre el poder político y las Fuerzas Armadas. Uno de los hechos observados fue el uso del poncho rojo por parte de los comandantes en jefe Freddy Bersatti, durante la gestión de Evo Morales en 2006, y William Kaliman, en 2019, durante la misma etapa política.
Asimismo, algunos altos mandos militares fueron cuestionados por declaraciones sobre la orientación ideológica de la institución. En 2010, el comandante general del Ejército, Antonio Cueto Calderón, afirmó que la entidad era “socialista, comunitaria y antiimperialista”, mientras que Tito Gandarillas y Edwin de la Fuente hicieron referencias similares.
Estos hechos y pronunciamientos generaron críticas sobre la imagen institucional de las FFAA y el principio de neutralidad política que debe regir a la entidad castrense.
Entre sus observaciones, Santiesteban mencionó la incorporación de consignas políticas extranjeras dentro de la institución, una medida que, desde su perspectiva, afectó los valores y símbolos propios de las FFAA bolivianas.
También propuso respaldar a los mandos militares para actualizar los reglamentos y reformar la estructura organizativa institucional, debido a que considera que esta ya no responde plenamente a las transformaciones experimentadas por las tácticas y estrategias militares en el ámbito internacional.
“Hay que institucionalizar a las Fuerzas Armadas y apoyar a los mandos militares para reformar los reglamentos y la estructura organizativa, que a estas alturas está un poco obsoleta frente a la modernidad”, manifestó.
MODERNIZACIÓN Y PRESUPUESTO
Otro de los aspectos identificados por Santiesteban es la necesidad de asignar un presupuesto suficiente al sector de defensa para renovar el armamento, los vehículos y los equipos logísticos.
El experto afirmó que las tres fuerzas enfrentan limitaciones materiales que reducen su capacidad operativa. Mencionó específicamente las carencias existentes en la aviación militar, los vehículos de combate del Ejército y las embarcaciones utilizadas por la Fuerza Naval para realizar tareas de reconocimiento.
“Están con armamento y material obsoleto. Las Fuerzas Armadas deben ser modernizadas”, afirmó.
También señaló que los ciudadanos que cumplen el servicio militar necesitan condiciones adecuadas para su preparación, incluidas instalaciones, armamento, municiones y recursos logísticos que les permitan desarrollar actividades de entrenamiento relacionadas con la defensa del territorio nacional.
Santiesteban sostuvo que la modernización no debe limitarse a la compra de equipos, sino que debe formar parte de una política estatal integral destinada a fortalecer las capacidades operativas, institucionales y humanas de las Fuerzas Armadas.
RELACIÓN CON EL PODER POLÍTICO
Respecto a la relación entre el presidente del Estado, en su condición de capitán general de las Fuerzas Armadas, y el alto mando militar, Santiesteban afirmó que ésta debe desarrollarse dentro del respeto a las políticas y los intereses nacionales
Indicó que las decisiones institucionales no deben depender de intereses partidarios ni de grupos internos de poder que busquen influir en los ascensos, destinos y cargos militares.
“Todo debe estar basado en los lineamientos nacionales y no en intereses políticos, partidarios o de grupos de poder dentro de las Fuerzas Armadas”, afirmó.
El experto cuestionó la existencia de grupos internos conocidos como “pachajchos”, a los que atribuyó influencia sobre determinadas decisiones institucionales durante anteriores gobiernos. En ese contexto, pidió que se investiguen las acciones realizadas por esas agrupaciones y que se establezcan responsabilidades en caso de comprobarse vulneraciones a los reglamentos militares.
Sostuvo que el poder político tampoco debe promover ni tolerar estructuras internas destinadas a favorecer a determinados sectores dentro de la institución.
“El poder político no debe permitir la organización de grupos internos que involucren ascensos, destinos o cargos para favorecer a ciertos sectores dentro de las Fuerzas Armadas”, declaró.
Aseguró que el jefe de Estado tiene la responsabilidad de preservar la institucionalidad militar y garantizar que las decisiones relacionadas con la carrera profesional de los uniformados se adopten mediante procedimientos legales, transparentes y reglamentarios.
“El presidente del Estado debe garantizar la institucionalidad y dignificar a las Fuerzas Armadas”, remarcó.
GARANTÍA DE LA CONTINUIDAD DEL ESTADO
Al referirse al aniversario institucional, Santiesteban afirmó que las Fuerzas Armadas continúan siendo una entidad fundamental para la permanencia, la estabilidad y la defensa del Estado boliviano.
“Las Fuerzas Armadas constituyen una institución digna y son la garantía de la pervivencia del Estado”, expresó.
Reconoció que la entidad militar atraviesa un periodo complejo, marcado por limitaciones materiales, cuestionamientos institucionales y el avance de organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico.
Ante este escenario, pidió a sus integrantes mantener la capacidad de reacción, la preparación profesional y la lealtad hacia el país y su población.
“Hay momentos difíciles que deben superarse con dignidad, pero, sobre todo, con capacidad intelectual y capacidad de reacción frente a las amenazas contra la democracia y la soberanía del Estado”, manifestó.
Finalmente, expresó su confianza en que las cualidades profesionales y el compromiso de los militares permitirán recuperar la presencia estatal en zonas afectadas por organizaciones criminales y fortalecer la defensa de la soberanía nacional.
“Que tengan fe en que sus condiciones y sus cualidades de lealtad hacia la patria y su población van a permitir que recuperemos nuevamente la integridad de nuestra soberanía”, concluyó.
ANIVERSARIO
En la misma línea, durante el acto de conmemoración por los 201 años de creación de las Fuerzas Armadas, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, planteó que la institución castrense debe responder a la patria, la Constitución Política del Estado y el pueblo boliviano, por encima de cualquier gobierno, partido político o interés personal.
“No necesitamos lealtades personales, no lealtad a un ministro, no lealtad a un partido, no lealtad a un gobierno, lealtad a Bolivia, lealtad a la Constitución a nuestra bandera y lealtad al pueblo boliviano”, instó durante el acto realizado ayer en la Base Aérea de El Alto.
La parada militar también estuvo marcada por el retorno de los excombatientes de Ñancahuazú y Teoponte a los actos oficiales de las Fuerzas Armadas, luego de varios años de ausencia. Los veteranos desfilaron junto a efectivos en servicio activo, reservistas y personal del servicio pasivo.
Al respecto, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Víctor Hugo Balderrama Quezada, señaló que esta reincorporación constituye un desagravio institucional para quienes permanecieron apartados de las actividades castrenses durante años.
