En varios artículos comenté que la economía de una familia, una persona o un país dependen de los ingresos y de los gastos. Si aquellos son mayores que éstos, la economía marcha bien, pero si ocurre a la inversa (en países se llama déficit fiscal), hay que tratar de disminuir los gastos e incrementar los ingresos, lo cual no siempre es fácil de hacer.
En Bolivia desde 2014 (más de doce años y medio) existe déficit fiscal (DF) anual que tiende a incrementarse, por lo cual la economía boliviana atraviesa una profunda crisis de la cual será demasiado difícil salir, más aún cuando los ingresos van mermando con la continua y decreciente exportación de gas natural, con lo poco que se ha hecho para disminuir los gastos y nada para aumentar los ingresos. Cuando existe un DF en dos trimestres ya se está en una recesión económica, lo nuestro ya dura más de 50 trimestres, por lo cual estamos en una híper recesión.
Sería bien que el Gobierno dé a conocer el déficit acumulado entre 2014 y 2025, que es la causa de la falta de dinero para el pago de combustibles, a empleados públicos etc., etc. Según un informe del Banco Central de Bolivia, al primer semestre de 2026 la deuda externa alcanzó a 14. 358 M$us, recibió desembolsos por 1.218 M$us y las obligaciones de la deuda fueron 1.285 M$us, vale decir pagó 67 M$us más de lo que recibió. Así de crítica es la situación cuando no se maneja la economía correctamente.
Desde 1997 para un precio del oro de 700 dólares por onza troy ($us/OT) la regalía para todos era del 7% del valor bruto de venta. Mediante leyes las cooperativas lograron pagar solo el 2,5% desde 2014 (la empresa privada sigue pagando el 7%), siendo así que el precio del oro está por encima de 4.000 $us/OT. Los precios de los metales están muy elevados y en diversos artículos se ha sugerido incrementar las regalías, pero incomprensiblemente hasta ahora nada se ha hecho. Las regalías fueron determinadas con una ley, con otra ley se las puede cambiar.
Origen de la bonanza económica
La mayor bonanza económica de la historia del país se dio por la exportación de gas natural, cuyas labores de exploración y los contratos de exportación con Brasil y Argentina se desarrollaron en los gobiernos anteriores al MAS. Además, los muy bajos precios de las materias primas de principios de siglo empezaron a subir en 2004 y se aceleraron en 2006, cuando entró al gobierno el MAS. Interesa anotar que en el decenio 1995-2005 las exportaciones sumaron 15.063 M$us, mientras que en el decenio 2006-2015 llegaron a 83.030 Mus (5,5 veces más). El auge económico se debió sobre todo a que el sector hidrocarburífero aportó con el 59% de su valor de exportación (aportó con 59 $us por cada 100 $us exportados), mientras el sector minero lo hizo solo en un 12% (casi 5 veces menos), debido especialmente a la bajísima tributación de las cooperativas mineras, en especial auríferas.
Entre 2006 y 2015 la exportación hidrocarburífera de 40.471 M$us tributó unos 23.880 M$us, mientras que la exportación minera de 25.704 M$us aportó solo unos 3.080 M$us. En este período la Minería Privada contribuyó con el 77% de los impuestos, COMIBOL con el 22% y la Minería Cooperativa con el 1%. No se tienen estadísticas de los tributos de las exportaciones no tradicionales (como soya, joyería, carne bovina, castaña y otros) que desde el 2021 desplazaron del segundo lugar a las exportaciones hidrocarburíferas y que en 2025 solo fue de 1.110 M$us (en 2013 y 2014 fue de 6.683 y y 6.648 M$us). Tampoco se tienen datos de los otros impuestos recaudados por Impuestos Internos y la Aduana Nacional. A pesar del fuerte incremento de los precios de los metales, entre 2016 y 2024, el aporte minero bajó al 10%. No se tienen datos de 2025 debido a que el Ministerio de Minería y Metalurgia eliminó la Unidad de Análisis y Política Minera, encargada de elaborar las estadísticas del sector. No se puede concebir cómo se puede dirigir un ministerio sin tener esta herramienta fundamental.
Origen de la crisis económica
Teniendo tanto dinero a disposición, y pensando que la producción y exportación del gas iba a durar mucho, el gobierno del MAS emprendió demasiados proyectos que no dieron los resultados esperados, todas con tremendo sobreprecio que consultoras internacionales podrán comprobar. Solo para citar algunos tenemos el proyecto de litio y potasio en el Salar de Uyuni, en el que se invirtió unos 1.000 M$us, como resultado la producción de carbonato de litio (no del grado batería) es el 8% del proyecto original y el del cloruro de potasio el 12%. En varios artículos desde 2014 anticipé estos resultados. La planta de urea en Bulo Bulo (953 M$us) está más parada que funcionando. La planta de separación de líquidos para producir GLP y gasolina de Río Grande en Santa Cruz costó 181 M$us, empezó a producir en julio de 2013. La planta Carlos Villegas en Gran Chaco, Tarija, costó 695 M$us, Es la infraestructura hidrocarburífera más grande del país y una de las mayores de Sudamérica. Empezó a producir en julio de 2015. Por la tremenda disminución de la producción de petróleo, gas y derivados (25.427 Mt en 2014 y 3.553 Mt en 2025), debido a una en extremo insuficiente exploración hidrocarburífera para generar nuevas reservas, ambas plantas operan a un mínimo de su capacidad, a pocos años de empezar a producir. Existe una tremenda lista de otras inversiones, proyectos y fondos caros, fracasados y sin sentido que son de conocimiento público.
¿Qué hacer?
Poco se ha hecho tanto para disminuir los enormes gastos y nada para aumentar los esmirriados ingresos. Las salidas ante las crisis económicas hasta hace poco han sido los recursos no renovables: plata, estaño, zinc-plomo-plata y luego oro. Actualmente las exportaciones mineras son elevadas por los altos precios de los metales, pero no tenemos nuevos recursos. Las reservas de litio en el Salar de Uyuni son muy bajas. Es vital entonces atraer una fuerte inversión privada extranjera, como han hecho muchos países con buenos resultados, como China, Rusia, Vietnam, India, Corea del Sur, Singapur etc. No existe un solo país cuya economía comunista o socialista haya tenido éxito.
El gran óbice para esto es nuestra Constitución Política de Estado (CPE) que es anti inversión privada extranjera, porque en sus dos primeros puntos del Art. 320º indica textualmente: I La inversión boliviana se priorizará frente a la inversión extranjera. II. Toda inversión extranjera estará sujeta a la jurisdicción, a las leyes y a las autoridades bolivianas, y nadie podrá invocar situación de excepción, ni apelar a reclamaciones diplomáticas para obtener un tratamiento más favorable.
Resulta que las urgentes exploraciones de minerales y de hidrocarburos y la puesta en marcha de los resultados exitosos requerirán de grandes capitales inexistentes en el país, lo mismo que con la necesidad de instalar otras plantas industriales y cualquier ley no podrá contradecir a la CPE, que por ello necesariamente debe ser modificada o cambiada. Cuanto antes ocurra esto, mejor. Nuestra situación económica ya es dramática.
