El escaso interés de entidades públicas por actividades culturales en la ciudad de La Paz es un problema que viene de mucho tiempo atrás. Pero ahora también se observa la paralización de eventos culturales. En un caso, la Alcaldía paceña al parecer más se dedica a manifestaciones folklóricas, mientras que asuntos de gran importancia, han sido relegados al olvido.
El problema es ostensible a primera vista. La Alcaldía paceña tiene un edificio, presupuesto y una legión de funcionarios, a quienes se los ve inmersos en gestiones burocráticas o dedicarse a expresiones folklóricas, de las tantas que existen en el medio social, pero que ya causan fatiga en la población, de tanto ser exhibidos, hasta en los turistas, ansiosos de ver cosas nuevas.
Esa situación contrasta con la de mediados del siglo anterior, cuando las calles, dependencias, centros culturales, etc., ofrecían actuaciones de personajes notables, presentaciones de libros, por ejemplo de historia paceña, y otros menesteres que abundan en esta urbe.
Esos actos han dejado de aparecer, no porque no existan, sino porque los directores de la sección cultural de la Municipalidad, generalmente no son oriundos de La Paz y no conocen los antecedentes de temas culturales de importancia para la sociedad paceña. Es posible que los funcionarios del Departamento de Cultura de la Alcaldía tengan buenas intenciones y voluntad para atender sus responsabilidades, pero están muy lejos de conocer antecedentes históricos, literarios, teatrales, etc. Tampoco acceden a bibliotecas donde existen obras abundantes sobre la vida paceña¸ que merecen ser difundidas a diario para levantar el espíritu de los paceños.
En otros tiempos, la Alcaldía de La Paz coleccionaba libros de historia, poesía, geografía de este Departamento y de la ciudad. Es el caso, por ejemplo, del alcalde Luis Nardín Rivas, quien publicó, entre otros, el libro El Día Magno de La Paz, de Agustín Aspiazu. Se tenía obras del poeta Abel Alarcón, folletos de Franz Tamayo y muchos otros. También se invitaba a artistas internacionales para que den conciertos musicales, se presentaba obras de teatro, etc.
Al presente, la Alcaldía no anuncia presentaciones similares, pese a contar con presupuesto. En las últimas décadas, la principal autoridad edilicia de turno brillaba por su ausencia, o rendía culto a mitos del pasado, no a resaltar grandes acontecimientos, como el derrocamiento de Mariano Melgarejo, la revolución de 1899, los sucesos durante los gobiernos de Germán Busch, Gualberto Villarroel, Víctor Paz Estenssoro y otros.
Extenderse sobre este tema es innecesario. El nuevo alcalde de esta ciudad y los funcionarios dependientes, tienen que tener la suficiente inquietud para darse cuenta del bajo nivel cultural actual y lo que deben hacer para mejorar tal situación. Lo mismo debe ocurrir en la ciudad de La Paz, con sus jardines, paseos, mercados, ferias organizadas, etc. Pero, ¿quién le pone cascabel al gato?
Alcaldía paceña olvida la cultura
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