La confianza ciudadana se construye lentamente, pero puede destruirse con rapidez cuando los escándalos se suceden sin explicaciones creíbles. Sin ir más lejos, atravesamos un ciclo intenso de casos que ponen a prueba la credibilidad de las instituciones, desde el episodio de las narcomaletas hasta el contrabando de oro en Viru Viru.
El primer episodio, conocido como el caso de las narcomaletas, ilustra cómo la falta de información oportuna alimenta la sospecha ciudadana. Dicho de otro modo, treinta y una maletas ingresaron al país en noviembre de 2025 en un vuelo chárter desde California, pero las autoridades tardaron casi dos meses en informar públicamente sobre el hecho.
A meses de iniciado el proceso, persisten graves vacíos en la investigación fiscal, en realidad, la Fiscalía solo ha logrado recuperar cuatro de las maletas, mientras el destino del resto y el monto de dinero transportado siguen sin verificarse mediante pruebas técnicas concluyentes.
El segundo episodio, denominado el caso de las narcomaderas, evidenció los riesgos de comunicar sin certezas verificadas. Para comenzar, las autoridades chilenas informaron sobre cien toneladas de droga impregnada en madera exportada desde Bolivia, generando una grave crisis sectorial que desplomó las exportaciones forestales.
Semanas después, el Fiscal General debió reconocer que las pericias científicas descartaron la presencia de cocaína, confirmando que se trató de un falso positivo, lo cual demostró que la difusión prematura de acusaciones sin sustento técnico resulta tan dañina para la confianza pública como el silencio institucional. No obstante, las autoridades chilenas siguen sosteniendo que la madera efectivamente estaba impregnada de droga.
El tercer episodio involucra de forma directa a la familia del expresidente Luis Arce. A saber, su hijo mayor fue detenido en Santa Cruz tras un allanamiento donde se incautaron sumas de dinero en efectivo, una camioneta y un casco de YPFB, investigándose además al expresidente y a sus otros dos hijos por legitimación de ganancias ilícitas.
Las diligencias judiciales revelaron la adquisición de un extenso patrimonio agropecuario e inmobiliario difícil de justificar. En suma, frente a estas revelaciones, los investigados han calificado el proceso como una persecución política, lo que exige del Estado una investigación transparente para despejar cualquier duda sobre su imparcialidad.
El cuarto episodio, el más reciente, involucra el intento de exportar casi ciento noventa kilogramos de oro con un valor de veinticinco millones de dólares en un vuelo hacia Dubái, de hecho, la operación fue frenada gracias a la detección de un código QR inválido en la documentación de un formulario del Senarecom.
La gestión institucional posterior generó muchas dudas debido a la liberación injustificada de la mayoría de los aprehendidos, incluyendo funcionarios públicos, además, surgieron discrepancias entre el pesaje inicial difundido por la prensa y el reporte oficial de la policía, avivando sospechas sobre la desaparición de parte del cargamento.
La sucesión de estos cuatro escándalos en pocos meses configura un patrón que deteriora de forma acumulativa la confianza en el sistema, por consiguiente, la inacción institucional y la falta de sanciones concretas refuerzan la peligrosa percepción ciudadana de que existe una red de corrupción sistémica operando desde las altas esferas.
Incluso diversos actores políticos han intentado capitalizar este déficit de confianza institucional en beneficio propio. De igual forma, las acusaciones sobre disputas internas entre ministerios y carteras de Estado confirman la magnitud de la crisis de credibilidad que afecta actualmente al aparato público.
La confianza ciudadana solo podrá recuperarse mediante un giro genuino hacia la transparencia radical y el rigor técnico. En definitiva, nuestro país exige investigaciones imparciales, rendición de cuentas sin excepciones e instituciones que demuestren con hechos verificables que nadie se encuentra por encima de la ley.
El autor es politólogo-abogado y docente universitario.
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