El presidente Rodrigo Paz Pereira declaró atinadamente que el turismo es una actividad muy importante para el ingreso de divisas a Bolivia. Por ello hace poco anunció que ese reglón comercial es capaz de aportar al país grandes cantidades de dólares, mucho más en momentos difíciles, cuando solo salen, por varios motivos.
El turismo sería, de esa manera, la tabla de salvación ante el náufrago en que nos encontramos. Fomentando la actividad turística, mejoraría nuestra actual situación económica y se garantizaría la estabilidad y gobernabilidad del país.
Sin embargo, tan cálido anuncio de fomento a la industria turística resultó como un bumerang, pues, la medida ofertada no se pudo desarrollar, en especial durante los meses de mayo y junio, cuando sectores sociales liderados por la anacrónica Central Obrera Boliviana (COB) dieron curso a un destructivo bloqueo de caminos, castigando principalmente a La Paz, así como a otras regiones del país.
En efecto, esa irracional medida de presión fue cambiando paulatinamente de objetivos, primero se adujo que el presidente Paz no había cumplido con lo que había prometido cuando era candidato presidencial, luego hicieron conocer otros pedidos de diversa naturaleza, hasta que, finalmente, se concentraron en exigir la renuncia del primer mandatario, lo que reveló intereses políticos.
Así, debido a los salvajes bloqueos de caminos muchos turistas quedaron sin posibilidades de conocer los atractivos turísticos nacionales, quedando con una mala impresión del país, por lo que será muy difícil recuperar su confianza. No solo eso, sino que el costo de vida en sitios de recreo también sufrieron alzas, hecho que también afecta al turismo.
En cuanto al apoyo al turismo, en esferas del oficialismo surgió la idea de ampliar feriados, de tal forma que los turistas inviertan sus ahorros en la maquinaria turística. Sin embargo, tal iniciativa fue puesta en aplicación pocas veces, además que surgió la oposición de sectores productivos que necesitan reanudar sus actividades con normalidad y a los cuales puede afectar esa medida.
En realidad, pareciera que los bloqueos de caminos, así como violentas marchas de protesta, realizados entre mayo y junio, han dado un golpe muy duro al turismo interno y externo y, hasta que se reponga, pasarán meses, debido a que el enfermo tardará en reponerse. Por otro lado, el Tesoro Nacional dejará de percibir los dólares que traen visitantes extranjeros, atraídos por lugares de gran belleza natural, pero que no son aprovechados como se debe para mejorar la economía del país.
Finamente, el gobierno de Rodrigo Paz debería hacer que sean sancionados, de acuerdo con el ordenamiento legal, los causantes de las recientes crueles medidas de presión que han causado enormes pérdidas económicas y hasta muertes, por ejemplo porque bloqueadores se negaron a dar paso a ambulancias con pacientes que necesitaban atención sanitaria de urgencia. No es aceptable que los bloqueadores gocen de privilegios para no ser apresados, como si estuviéramos en tiempos de monarquía. Basta de que sectores populistas exijan al gobierno de turno que cumpla sus caprichos, perjudicando a millones de bolivianos.
