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Dimensión del ser en el proceso de evaluación

Remberto Paye Paye

Cuando nos interrogamos sobre la evaluación, surgen diferentes respuestas que van desde la medición, hasta la valoración y eficacia de los medios, métodos y calidad de enseñanza. Al respecto, la Resolución Ministerial Nro. 0190/2024, en su Art. 3, menciona que es el proceso de valoración a través del análisis, reflexión crítica y constructiva de la formación integral y holística de los estudiantes. El Art. 31 de dicho reglamento indica que la evaluación se articula y se complementa con la valoración de las dimensiones del ser, saber, hacer y decidir.
Desde este enfoque, la evaluación se entiende como el proceso de valoración del saber conocer, un saber hacer, un saber decidir y un saber ser. Con estos cuatro pilares del conocimiento, la educación está llamada a potenciar en el estudiante competencias que le permitan desempeñarse con eficiencia a nivel personal y social, resolver problemas, tomar decisiones y solucionar dificultades académicas. Es decir, se desarrolla habilidades y destrezas. A esto se añade el actuar de acuerdo con los valores sociocomunitarios y trabajar con los demás en un ambiente de respeto, inclusión y cooperación.
Desde este punto de vista, la evaluación integral y holística cobra relevancia en la formación de estudiantes, pero al evaluar los procesos formativos, se da prioridad a las dimensiones del saber y el hacer, donde la escala de calificación más alta está en ambas dimensiones, mediante la evaluación tradicional. Ésta consiste en medir el conocimiento teórico, la memorización de la información, enfocar los trabajos de investigación y prácticas de resolución de problemas, mediante pruebas estandarizadas cuantitativas, para medir la adquisición de contenidos, asignando una calificación para certificar el aprendizaje.
Por ello consideramos importante la evaluación de la dimensión del ser, y debería tener la misma escala de valoración que las otras dimensiones, sin jerarquizar cuantitativamente. Es que en la hora de educar a la persona, la dimensión del ser es fundamental. Es un recurso axiológico formado por convicciones, motivaciones, actitudes, principios éticos y estados emocionales, que activan una forma particular de hacer las cosas en el aula y una manera de relacionarse con sus compañeros a partir de sus conocimientos, experiencias y valores adquiridos en su vida personal.
Evaluando los resultados pedagógicos con énfasis en la dimensión del ser, se logra estudiantes auto reflexivos, críticos, empáticos frente a los procesos cognitivos y actitudinales, potenciando competencias para relacionarse con los demás, en el marco de responsabilidad, libertad y creatividad como recurso de actitudes flexibles, tolerantes hacia otras expresiones y pensamientos.
Evaluar la dimensión del ser, es valorar el nivel de respeto hacia uno mismo, a los demás, a la naturaleza y a lo trascendente, para que en el futuro sea una persona que dialogue, escuche y esté dispuesto a una convivencia pacífica y armónica en la comunidad educativa.

El autor es maestro y magíster en políticas de formación docente.

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