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Primer tratado Bolivia-Ecuador

José E. Pradel B.

La historia de las relaciones bilaterales entre Bolivia y Ecuador está marcada por una profunda amistad, sustentada en una historia común, valores compartidos y una permanente vocación de cooperación entre ambos pueblos.
Es en este marco que abordamos la firma del primer instrumento suscrito entre ambas naciones, documento que dio inicio formal a sus relaciones diplomáticas. Denominado “Tratado de Amistad y Alianza entre la República de Bolivia y la del Ecuador”, firmado en la ciudad de La Paz el 8 de mayo de 1842.
La negociación estuvo a cargo del célebre diplomático boliviano Manuel de la Cruz Méndez, entonces Ministro de Hacienda y por parte del Ecuador, de Pedro Carbo, Encargado de Negocios ad interim de esa república ante el gobierno boliviano. La documentación de la época señala que las conversaciones se iniciaron el 25 de abril de aquel año. Asimismo, se destacó que: “el plenipotenciario del Ecuador presentó enseguida el proyecto del tratado de amistad y alianza entre aquella república y la de Bolivia, y como el Plenipotenciario boliviano propusiese algunas ampliaciones y variaciones…”. Como resultado, se redactó un nuevo texto.
Las conferencias diplomáticas continuaron el 6 de mayo y culminaron el día 8, fecha en la que el tratado fue finalmente suscrito. Compuesto por trece artículos, destaca particularmente el artículo 11, que disponía: “…Bolivia se compromete por su parte a tener dentro de un año dos buques de guerra de vapor del porte de trescientas toneladas al menos, en el mejor pie de guerra posible; o una corbeta y un bergantín de guerra de vela, en caso de que no se consigan aquellos. El Ecuador se compromete por su parte: 1° a construir dentro del mismo término de un año un buque de guerra a vapor, a armarle, tripularle y conservarle convenientemente…”. Cabe preguntarse cómo habría evolucionado la historia regional si tales compromisos hubiesen sido cumplidos plenamente por ambas repúblicas.
Por otro lado, en la negociación el diplomático ecuatoriano manifestó: “…las posesiones que el Ecuador y Bolivia tienen a las orillas del río Marañón, no pueden ser descuidadas por Gobiernos protectores de las luces y de los progresos…”. Esta afirmación resulta particularmente interesante, pues evidencia que ambos Estados observaban la cuenca amazónica como un espacio de gran importancia estratégica, comercial y política. Asimismo, refleja la visión de los estadistas sudamericanos de la época, quienes concebían a los grandes sistemas fluviales como vías naturales para el desarrollo económico y la integración continental.
La firma de este instrumento coincidió con un período de tensiones diplomáticas entre Ecuador y Perú, circunstancia que permite comprender mejor el interés de las partes por establecer mecanismos de cooperación política y militar.
Finalmente, el tratado fue ratificado por Bolivia el 8 de noviembre de 1842, aunque su vigencia resultó breve, pues fue desahuciado mediante Ley de 19 de mayo de 1843. Pese a ello, este instrumento conserva una notable importancia histórica, al constituir el primer acuerdo formal entre Bolivia y Ecuador.

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