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La noche quedó atrás, llega un nuevo día

Una ola de dolorosas experiencias económicas y políticas ha sufrido el país, pero especialmente el departamento de La Paz y sus provincias, como efecto de una crisis sin precedentes, con marchas de protesta y bloqueos de caminos, cuyas causas se las debe estudiar para evitar que se repitan. La Sede de Gobierno estuvo cercada, durante más de cincuenta días, por sectores sociales liderados por la COB, dejándola sin abastecimiento, bajo amenazas tenebrosas y aislamiento extremo. Tal situación fue provocada por demagogos populistas, deseosos de volver a un pasado nefasto.
Esos graves problemas fueron enfrentados por más de un millón de habitantes de la urbe paceña con heroica paciencia, con serenidad de parte de las autoridades, sin violencia y acudiendo a las negociaciones que estuvieron a punto de fracasar. Finalmente, el conflicto fue resuelto.
La noche quedó atrás con la firma de un acuerdo, mediante el cual el gobierno hacía varias concesiones y se comprometía a solucionar grandes problemas nacionales en el curso de tres meses. En esa forma, se garantiza una pacificación prolongada o, en caso contrario, la parte atacante podría volver a aterrorizar a la población que ha soportado enormes perjuicios.
Ante la magnitud de la crisis y considerando la mentalidad de las fuerzas antagónicas, es urgente decidir entre la democracia o la utopía socialista; así como enfrentar problemas como la escasez de divisas para atender las necesidades de consumo de la población; el asunto de la fuga de divisas; la caída de la producción industrial; el derrumbe de la producción de alimentos y productos de exportación, etc.
También es necesario atender la demanda de reformas a la Constitución Política o su sustitución por una nueva, ya que se acusa que la actual en vigencia fue fruto de una ideología populista que nada tiene que ver con la realidad. Además, esa Carta Magna impone principios negativos, como el pluralismo, que es un mecanismo que está dividiendo a Bolivia. Por otro lado, a nivel político se plantea la necesidad de democratizar al país, para así poder avanzar hacia el progreso y superar los grandes saldos de feudalismo que quedan.
Asimismo, se debería poder en el orden del día asuntos culturales, educativos, de justicia, de sistemas de vida, etc., que no pueden ser descartados por el gobierno de turno, para así cumplir promesas de desarrollo. En ese nivel, también será necesario buscar mecanismos para promover una nueva Asamblea Constituyente que modernice al país y así dejar atrás la ideología populista que propone hacer retroceder la historia miles de años atrás para empezar a construir el socialismo, ideología que ha fracasado en el mundo.
Por tanto, si bien la noche quedó atrás, el futuro es difícil y depende de soluciones políticas oportunas. Por ello recordemos el dicho que aconseja: “Caminante, no hay camino, el camino se hace al andar”, vale decir, manos a la obra. Solo así se podrá evitar otra crisis que castigue a la mayoría de la población.

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