La historia de las relaciones internacionales entre Bolivia y Chile, desde 1838 hasta la dolosa invasión de 1879, estuvo marcada por diversos episodios en los que representantes bolivianos defendieron los derechos soberanos del Litoral mediante notas diplomáticas, negociaciones y reclamaciones formales.
En ese contexto, sobresalen figuras como Casimiro Olañeta, José Joaquín de Aguirre, Manuel de la Cruz Benavente, Manuel Macedonio Salinas, José María Santiváñez y Rafael Bustillo, entre otros diplomáticos que desempeñaron importantes misiones en defensa de los intereses nacionales. Sin embargo, dentro de este conjunto de servidores públicos, resulta necesario rescatar la figura de Pascual Soruco, cuya actuación diplomática describiremos a continuación.
Sobre dicho personaje, la “Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile” de 1863, señala que era un “negociante que reside en el Puerto de Valparaíso” y que el Gobierno del general José María de Achá le había expedido plenos poderes para negociar y concluir un tratado de límites con Chile. En tal sentido, el 10 de abril de ese año presentó sus credenciales, siendo reconocido por la Cancillería chilena.
En una carta fechada en Valparaíso el 2 de mayo de 1863, al referirse a la cuestión limítrofe, manifestó (…) “Chile no puede negarse a aceptar el arbitraje así apoyado, sin patentizar ante el mundo el espíritu de usurpación que ha revelado en todos sus actos. Y como del arbitraje puede prometerse una solución que le favorezca, es de esperar que acceda entonces a fijar los límites en los 24 o 25 grados…”.
Asimismo, en el ámbito educativo gestionó el arribo a Bolivia de religiosas de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María. No obstante, la iniciativa no prosperó debido al reducido número de religiosas que residían entonces en Chile.
Mientras tanto, la continua ocupación de Mejillones motivó que el Congreso Boliviano, reunido en Oruro, dictara el 5 de junio de 1863 una ley que autorizaba al Poder Ejecutivo a declarar la guerra a Chile.
Antes de que dicha noticia llegara oficialmente a Chile, el 30 de junio Pascual Soruco presentó una nota a las autoridades de ese país reclamando la permanente ocupación del territorio boliviano. En ella señaló: “(…) Bolivia… en una larga controversia de veinte años ha dado tantas pruebas de su moderación i benevolencia para con el pueblo i gobierno chileno”.
Posteriormente, en una nota remitida el 10 de julio y refiriéndose a la ley aprobada por el Congreso boliviano, Soruco expresó que “no trepita el Infrascrito en asegurar que su gobierno tiene la resolución de no abandonar las vías diplomáticas mientras quede la más débil esperanza de llegar a una solución pacífica”.
Poco después concluyó su misión diplomática en Chile, siendo reemplazado por el eminente Tomás Frías. Aunque su gestión fue breve, constituye un ejemplo del esfuerzo desplegado por Bolivia para defender sus derechos territoriales por la vía diplomática en los años previos a la Guerra del Pacífico.
Misión diplomática de Pascual Soruco
José E. Pradel B.
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