Hace dos meses, cuando el presidente Rodrigo Paz promulgó la ley agraria de conversión de la pequeña propiedad de la tierra en mediana (norma mal redactada), se inició una crisis política que duró cincuenta días y que paralizó la economía y otras actividades nacionales. Los auspiciadores de esa convulsión social recurrieron al pretexto de que tal ley era contraria a los intereses de los campesinos parcelarios, lo cual no era verdad.
Tal conflicto se propagó a nivel nacional por iniciativa de la Central Obrera Boliviana (COB) y entidades afines, la mayoría con actitud reaccionaria. Los propulsores del levantamiento afirmaron que la rebelión era porque el presidente Paz no sabía gobernar y debía, por tanto, arder Troya. Ese movimiento, sin algo de conciencia, sin dirigentes, sin ideología, sin organización, al mostrar sus orejas dejó ver que si renunciaba el presidente, se haría una convocatoria a elecciones generales, no se sabía por quién.
La crisis de casi dos meses, va terminando por cansancio y falta de dirección y objetivos, por lo que el presidente Paz podría quedarse en la silla presidencial durante un tiempo más. Pero lo notable es que si se producía el cambio de mandatario, nada se solucionaría y la situación empeoraría mucho más. En efecto, un nuevo gobierno sería solo la continuidad de los anteriores. No habría cambio, ni mucho menos. Pondría en funcionamiento la antigua máquina estatal y sus programas y, finalmente, volvería el aparato político de Evo Morales, a través del vicepresidente Edmand Lara que, al parecer ignora el ABC de la política. En síntesis, se produciría la ley de que todo mal gobierno es sustituido por otro peor.
En caso de la supuesta renuncia de Paz, el gobierno restaurador del populismo “evista”, heredaría la crisis económica del país, es decir la falta de divisas, alimentos y combustibles, la resistencia interna, etc. El desorden derivaría en un caos de un extremo a otro, poniendo en peligro la existencia de la Nación boliviana.
El posible nuevo gobierno, posiblemente plantearía la instauración del socialismo, con estilo cubano, lo que produciría otra ola de terror. Pero en Bolivia, los sectores sociales claman por una revolución democrática, o sea el desarrollo del sistema capitalista, hoy en pañales. Es que la única vía para un futuro de progreso es un proceso democrático absolutamente nacional.
¿Y qué haría Lara, que lo único que ha ofrecido es la cárcel para los corruptos? ¿Qué haría la COB que no tiene ni pies ni cabeza, y lo único que ofrece es matar de hambre al pueblo paceño?, igual que Túpac Katari. O instaurar el populismo, programa ideológico que busca retroceder al más primitivo comunitarismo y, saltando la etapa capitalista, instaurar el socialismo, que fracasó en la práctica y en la teoría.
El doloroso cerco a La Paz durante cincuenta días no tenía razón de ser, por lo que sus organizadores deben avergonzarse de tan inútil procedimiento y someterse al juicio de responsabilidades de la historia y recibir las sanciones correspondientes. ¡Quisieron pescar en río revuelto!
Impertinente populismo de la Central Obrera
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